viernes, 22 de julio de 2016

Muerto pero mío

Este es el último micro de esta racha negra. Lo he recuperado de un pen drive antiguo y me ha entrado la risa al redescubrirlo. Lo tenía totalmente olvidado. 

-Muerto pero mío, -sollozó la viuda llorosa acariciando el anillo de boda-.
-Muerto pero mío, -gimió la amante bruñendo el diamante del brazalete-.
-Muerto, pero mío, -susurró el primogénito estrujando el documento que daba fe de la acaudalada herencia. 
-¡¡¡Muerto pero nuestro!!!-gritaron miles de vocecitas extasiadas. Presas de un incontenible frenesí se mesaban las patitas dispuestas a abalanzarse sobre el festín. 

2 comentarios:

  1. Mira que el relato iba bien hasta el final, pero es que el final se sale: todos los gusanitos salivando, ¡qué imagen!

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    1. Más que salivando...les escucho crujiendo, ávidos y saltones. En fin, voy a dejarlo aquí. Creo que tú eres el gran maestro de este tipo de relatos. En cuanto los eche de menos, me paso por tu blog ;)

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