lunes, 16 de enero de 2017

El rap de Sebastián

El día es entrar en el aula sin libro, sin portátil, sin motivación, sin disciplina externa ni interna, sin materiales de apoyo y con un espacio saturado. Dar clases con chavales marcados por el abandono, por las drogas químicas y con un cerebro intoxicado por la tecnología no es un milagro; es una gincana alucinante que te hace replantearte, imaginar, salirte del cuadro y agarrarte a un clavo ardiendo para conseguir mantener su atención durante cinco minutos. No cuento nada que no le haya sucedido a cualquier docente en sus años de trabajo. Me pasa ahora en un grupo en el que si lees el currículum de los estudiantes y escuchas su trayectoria personal, lo increíble es que sigan adelante y sigan vivos.
Así que el otro día, dándole vueltas a las letras de Nach, se me ocurrió hacer un concurso de rap. Y llegó Sebastián Jurado. Se plantó al lado de la mesa del profesor, escribió y recitó "La calle" y me pareció que, claramente, estos versos debían estar en el blog. Si eres profesor, tienes aspiraciones poéticas o literarias, o sencillamente te interesa este estilo musical  puede que lo consideres pueril, inmaduro, sin mensaje, con las rimas traídas por los pelos y con un ritmo mal marcado. Sin embargo, también contiene referencias a la NBA (Lebron es LeBron James, el alero de los Cleveland Cavaliers) y con metáforas que sólo entiendes si te has asomado un poco a la vida de quien lo ha escrito:  Sebastián "fuma verde sólo con la mitad de su corazón" porque consume marihuana con el remordimiento de quien sabe que si quiere cumplir su sueño de llegar a ser militar, debe dejarlo. Utiliza el término "bribón" aprendido en clase (evita un taco, tan habitual en estas composiciones) y tan alejado de su léxico habitual como el concepto químico "reacción exotérmica". Y con una combinación ocasional de carambola fusiona el faraón con la Ciencia Ficción con la suficiente fuerza evocadora como para hacerme pensar en la serie StarGate de los noventa. Así que sí, aquí está. Aunque sólo sea para recordarme a mí misma que hay veces en los que sí trabajan, aprenden y están motivados.
No dejo de pensar en el curriculum de FP Básica que indica con toda la seriedad del mundo que debo empezar el apartado dedicado a la historia por la Segunda República. 
¿Alguien más, por favor, piensa que hay cosas que podrían hacerse un poco mejor?

LA CALLE

Traigo rap para esta ocasión,
fumo verde con la mitad de mi corazón.
Tengo más poder que un faraón,
soy pura Ciencia Ficción.

No quieras que te acribille en un callejón,
meto triples como Lebrón.
Di que soy un bribón,
de mí no se esconden en ningún rincón
porque les fumigo desde mi avión.
Por mi familia ocasionaría el Armagedón.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Gemelo

Otro textito que nace a partir de la patada y el impulso que da Literautas a los que necesitamos escribir como el aire; pero no encontramos el tiempo, la motivación, la inspiración o tienes ante ti cualquier otra barrera que no dejar fluir el texto. En la propuesta de noviembre debíamos empezar con la frase: "Dicen que todos tenemos un doble..." y la dificultad adicional era que tenía que estar escrito desde la perspectiva del antagonista. 
Gracias al Café de Charo por dejarme la conexión de wifi. Llego tarde a la guardia del patio.

Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte; es una fantasía bastante recurrente, al igual que tener un gemelo o volar. Manuel tiene todas ellas, supongo que porque desconoce mi  inexistencia. Digo sin exagerar que me emociono por sus alegrías porque las suyas son también las mías.  Me desespero con sus fracasos y siento su dolor atravesando mi cuerpo de manera instantánea. Disfruto de sus dieciséis gloriosos años; de sus besos y su libertad. Le acompaño en las noches oscuras e intento deslumbrarle con un guiño especial si hay cielo estrellado. Canturreo bajito para acompañarle cuando la casa está demasiado silenciosa y le encuentro calderilla en lugares insospechados si necesita una moneda.  A veces temo que pregunte de más: soy el escalofrío de quien siente sin ver y la sombra tenue tras el espejo.  Soy la presencia constante, la explicación a su obsesión prematura por Mark Twain o Philip K. Dick.
¿Todos sueñan con tener un gemelo o un doble? En realidad, no. Mi madre nunca tuvo ese anhelo.

Manuel lo vive todo por mí porque yo jamás pude hacerlo.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Literautas (Ya no soy la misma)

Literautas es muchas cosas: un proyecto editorial, una web de escritores y lectores, un recurso inagotable de material creativo pero es, fundamentalmente, una sorpresa constante. Entre las muchas iniciativas que tienen en marcha, han creado un taller en el que a partir de dos palabras debes crear un texto de 750 palabras, como máximo.
"Ya no soy la misma" fue el primer relato corto que escribí para ellos siguiendo las claves "museo" y "arena". Si además querías participar en el reto opcional (o póngase usted a rizar el rizo) tenías que incluir asimismo los términos "loro", "tormenta" y "cartero". 

Ahora, Literautas publica en papel y en versión digital una antología de los mejores relatos de este curso, en el que también podrás encontrar este cuento (y yo, evidentemente, estoy tan feliz que rompo las costuras). Los beneficios de la edición impresa van dirigidos íntegramente a la ONG Educación sin Fronteras. 
Más información en su web www.literautas.com

YA NO SOY LA MISMA


A primera hora me sorprendió la tormenta. La lluvia cayó torrencial empapándome a mí, al cartero con quien me choqué maldiciendo, a los vecinos y a los turistas que vieron cómo el aguacero inesperado les arrancaba repentinamente de la arena y de las esterillas. Crucé la calle y corrí a resguardarme en los soportales del museo local que, sin duda a aquellas horas, albergaban a más personas que las salas interiores.
Estoy seguro que jamás me habría fijado si no hubiera sido por aquella camiseta de inspiración tropical que llevaba. Los papagayos, los loros y los flamencos del estampado destacaban entre el gentío. Estaba igual, igual, igual, con una hermosura que dolía, pero con una diferencia en su persona que provocaba el desgarro. Aquello no era una herida reabierta; sino la confirmación lúcida y plena (ahora sí) de que jamás habría esperanza para el regreso. Hacía ya tres años que no nos veíamos.
Intenté zafarme pero me cogió del brazo mientras tiraba de su acompañante. Me sentí morir.
-Intenté decírtelo, pero ni yo misma sabía cómo. Siento que te hayas enterado así- dijo a bocajarro-
 -No tienes que darme explicaciones, Paula.
-Lo sé. Ahora soy Pau.


viernes, 22 de julio de 2016

Muerto pero mío

Este es el último micro de esta racha negra. Lo he recuperado de un pen drive antiguo y me ha entrado la risa al redescubrirlo. Lo tenía totalmente olvidado. 

-Muerto pero mío, -sollozó la viuda llorosa acariciando el anillo de boda-.
-Muerto pero mío, -gimió la amante bruñendo el diamante del brazalete-.
-Muerto, pero mío, -susurró el primogénito estrujando el documento que daba fe de la acaudalada herencia. 
-¡¡¡Muerto pero nuestro!!!-gritaron miles de vocecitas extasiadas. Presas de un incontenible frenesí se mesaban las patitas dispuestas a abalanzarse sobre el festín. 

lunes, 18 de julio de 2016

Cómo ha podido hacerme esto


Recupero esta idea, este proyecto de algo más extenso que tenía sintetizado en sólo cinco líneas. En la primera versión la culpa y el arrepentimiento por lo hecho impregnaba el microrrelato. Me he desprendido de ellas ya que no conducían a ningún lado. El texto también se titulaba de otra forma.  
Me desperté con un sabor metálico en la boca. Un zumbido atroz me destrozaba los tímpanos y me martilleaba las sienes. Sabía que tenía que dejar de beber de esa manera o acabaría matándome. Intenté incorporarme mareado y traté de levantarme de la cama trastabillando. Tropecé con la botella de ginebra, que rodó debajo de la cama, y en ese momento el timbrazo del teléfono pareció sacudir la habitación entera.
Lo dejé sonar, entre otras cosas, porque era incapaz de articular palabra. Y sin embargo, allí escuchando el teléfono, comenzó a invadirme una sensación extraña: al principio, fue sólo una ligera inquietud. Pero luego, casi instantáneamente, se transformó en una oleada de pánico que sacudió mi cuerpo y me impulsaba a la acción. Sentí que tenía algo importante que acabar, que mi vida entera dependía de un hilo que no veía.
 Descolgué el auricular como primera medida para hacer algo.
-Manuel, hombrepordios, pero ¿¿dónde te habías metido?? ¡Llevo intentando localizarte desde hace horas! ¿Qué has hecho con el móvil? He recordado en último minuto tu teléfono de casa…-la urgencia y la excitación le hacían casi ininteligible-.
-Pero ¿qué hora es?-intenté concentrarme-
-¡Las que sean! Escucha, Manuel, esto es importante: ¡no se presentó a la boda! ¿Oyes? La dejó plantada, el muy cerdo.
Y en ese momento recordé. Como un fogonazo SABÍA qué había de hacer. Efectivamente, era urgente e inmediato.

Le oía rascar levemente la puerta del baño con la única uña que le quedaba. 

jueves, 9 de junio de 2016

Cuentos como canicas


Cuando entre espagueti y espagueti le expliqué a mi padre qué estaba escribiendo, me dijo que tengo tendencia a escribir “canicas”: relatos más bien duros, de coloración cambiante, densos (mucha información en pocas rayas), redondos y con una trayectoria inesperada. Me reí como una loca porque creo que la definición es bastante acertada, al menos si tomo “La placidez de la vida burguesa”, el segundo que escribo para Literautas. El reto de este mes era la obligatoriedad de comenzar con la frase “El anciano encontró la llave en…”. Y, como reto opcional, planteaban que el texto se estructurase en torno a un único personaje.
Me aturullé por las prisas, no lo dejé reposar, me he pillado una repetición y les he enviado solo la primera versión. Todavía no entiendo cómo no lo cambié porque era relativamente fácil, aunque es cierto que me gustaba la idea de acabar con un diálogo para agilizar la lectura y conducirla hacia el final.
Sea como fuera, ahora sí dejo las dos versiones.

LA PLACIDEZ DE LA VIDA BURGUESA

1
El anciano encontró la llave en el pasillo de entrada y la guardó en el batín. Se le había caído al salir al jardín. Sonrió satisfecho mientras se dirigía al espacioso comedor y miró por el ventanal: podía estar orgulloso de su vida. Había seguido los pasos de su padre  en la empresa familiar, con ciertas reticencias al principio. Se había casado con la mujer que también él le había marcado, y que le había dado 4 niños obedientes y disciplinados (menos el pequeño). El suyo había sido un matrimonio fácil: Piluca se había encargado de todas las cuestiones domésticas, de la educación de los críos y, tal como le habían inculcado, había mirado hacia otro lado cuando se había encaprichado de otras mujeres. Ahora disfrutaba de un retiro cómodo, cultivando hortensias y orquídeas en el patio trasero.
Su familia al completo vendría en unas horas para disfrutar del domingo. Quería saber cómo le había ido al mayor, Jacobo, con las últimas negociaciones de los proveedores. Últimamente, los mareos habían hecho que desatendiese la marcha del negocio. Se arrellanó en su sofá favorito. Daría una cabezada antes de arreglarse.
 En ese momento sintió en el brazo un pinchazo molesto y el dolor le sacudió del amodorramiento. Ya no estaba en su casa.
­­-Vuelva en sí, Ventura-dijo un joven en bata blanca-¿Recuerda dónde se encuentra? Tiene pérdidas de memoria y ensoñaciones…Le estoy poniendo un medicamento intravenoso. ¿Le he hecho daño?
-¿Y mi mujer?-preguntó angustiado-¿Y mis hijos?
-Ventura, cuando ingresó nos dijo que la pintura había sido su único gran amor. Sebastián ha ido a por un café.  Le ha dejado también las rosas.
-Gracias a Dios. Había tenido una pesadilla espantosa…¡Me había convertido en mi padre!

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2
El anciano encontró la llave en el pasillo de entrada y la guardó en el batín. Se le había caído al salir al jardín. Sonrió satisfecho mientras se dirigía al espacioso comedor y miró por el ventanal: podía estar orgulloso de su vida. Había seguido los pasos de su padre  en la empresa familiar, con ciertas reticencias al principio. Se había casado con la mujer que también él le había marcado, y que le había dado 4 niños obedientes y disciplinados (menos el pequeño). El suyo había sido un matrimonio fácil: Piluca se había encargado de todas las cuestiones domésticas, de la educación de los críos y, tal como le habían inculcado, había mirado hacia otro lado cuando se había encaprichado de otras mujeres. Ahora disfrutaba de un retiro cómodo, cultivando hortensias y orquídeas en el patio trasero.
Su familia al completo vendría en unas horas para disfrutar del domingo. Quería saber cómo le había ido al mayor, Jacobo, con las últimas negociaciones de los proveedores. Últimamente, los mareos habían hecho que desatendiese la marcha del negocio. Se arrellanó en su sofá favorito. Daría una cabezada antes de arreglarse.
 En ese momento sintió en el brazo un pinchazo molesto y el dolor le sacudió del amodorramiento. Ya no estaba en su casa.
Una bata blanca se alejaba dejándole un gotero en el brazo. Ahora recordaba donde se encontraba: llevaba una semana ingresado por pérdidas de memoria y ensoñaciones. El medicamento intravenoso le había despertado de uno de estos episodios.
-¿Y mi mujer? ¿Y mis hijos?-murmuró para sí-.
Al girar la cabeza vio las rosas frescas con la tarjeta: “Recupérate pronto, amor, el estudio de dibujo y yo te necesitamos. Sebastián”

-¡¡Gracias a Dios!!- resopló-¡¡Pensaba que me había convertido en mi padre!!”.

martes, 7 de junio de 2016

No te detengas

Walter (Walt) Whitman (1819-1892), padre de la poesía norteamericana, polémico y librepensador. Algunos dicen que este poema no lo escribió él, sino que es un suma y sigue del guión de la película "El Club de los poetas muertos". De hecho, la figura y la voz del profesor Keating se basa en frases, versos y pensamientos que sí pronunció el poeta. Así que, me da igual si fue antes el huevo o la gallina. Con su permiso, Mister Whitman, me lo pienso beber a sorbos este verano.
No permitas que la vida te pase sin vivirla. 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
Whitman en Boston, hacia 1860.
Cortesía Whitman Archives.
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabas y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores;
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase sin vivirla.