lunes, 10 de abril de 2017

Tres silencios de Estellés

Yo que sé poner cara de perro a tiempo, que grito y me desgañito con furia, sé que tengo un interior blandito como un queso. Me pongo a llorar a mares con los temas bélicos, por eso siempre los he evitado de puntillas, pero este año me he arremangado a la fuerza para meterle mano a la Segunda Guerra Mundial. Disparo al centro de los chavales con lo que encuentro, porque no entiendo como se puede enseñar enredando con cifras y fechas sino desde la estrategia y la desesperación.

De rebote, rebuscando en la Fnac para salirme de lo de siempre, me he encontrado con Dulce Chacón a quien he dejado entrar por la situación. Con ella, me he metido en Las Ventas y he conocido a Julia Conesa  ("Que mi nombre no se borre de la historia"). Leyéndola me viene a la memoria mi abuelo Paco: no le veo desde hace veinticinco años y es como si lo tuviera aquí delante mismo, con su boina negra y su sonrisa desdentada. Nunca hablaba de la guerra. Cuando le rondaban los recuerdos, escribía y silbaba. Estaba lleno de silencios. A su manera, hizo una digestión muy pesada sin amargura. El tiempo no consiguió que olvidase su pasión por la política, por la democracia, por los toros y por la tierra. Los veranos con él eran los ribazos, los paseos por el campo y una casa en la que yo también me sentía muy perdida. Hoy me encuentro con otros vacíos que sí son de auténtica tristeza: madres que no hablan con sus hijas. Las dejaron al otro lado del Atlántico con dos años. Se reencuentran diez años más tarde y se han convertido en extrañas. "El problema no es la violencia, ni las cuestiones económicas, ni las familias desestructuradas. El problema son los niños que llegan a casa y no tienen a nadie con quien hablar" (Bertrand Tabernier: "Hoy empieza todo")
Estos silencios también los hizo verso Estellés. Siendo todos el mismo, en el fondo son tres distintos y yo los siento en cada serifa.


ha vingut la meua cosina
i m'ha dut un disc de Raimon

cantava raimon
i cantava la pedra i el vent

oprimia jo la ma d'isabel

en acabar el disc
la meua cosina estava plena d'alegria,
isabel i jo ploràvem

quan voldran els déus o qui siga
que acabe esta situació.

arraparia les parets.

Isabel se n'ha anat a la cuina

i m'ha dut un got d'aigua

II 
(AVUI QUE FARIA SIS MESOS)

Ara, que és ben de nit, filla meua, oldria
netejar-me bé els ulls, ja saps, amb aigua i sal,
rentar-me bé els ulls i llavar-me les mans,
refregant-les després en un rastell ben aspre,
filla meua, i posar-me darrerament a escriure't,
així, senzillament, com qui es menja una poma,
com qui es rasca un genoll, com qui xiula al capvespre,
tot així, filla meua, ací, en aquest racó
de la casa, la casa en silenci, la casa
sense tu, filla meua. Ja no sé què et vull dir,
jo no sé si et vull dir quelcom, jo no sé res,
jo només sé que vull parlar amb tu, romandre
així, tota la nit, tota la vida, tota
la nit, aquesta it sense tu, filla meua,
oh quina nit més gran, ja saps: la nit dels hòmens.
I ací estic, i t'escric paraules i paraules,
vaig fent ratlles paraules, coses i coses, coses,
no sé ben bé què són. 

III

jo escrivia, assegut a la taula,
i tu, dempeus darrere meu,
miraves el signes que traçava jo
com si anasses llegint-los
o patint-los,
no ho sé.

de vegades em demanaves que et llegís allò que jo havia escrit.

no ho entenies però ho intuïes.

el meu llatí ja  no era el teu llatí.
i callaves després.

ara,
mentre escric açò,
et sent al meu darrere, a les meues espatles,
et tinc o et necessite.
per això he interromput un himne a venus
i t'he escrit açò
molt devotament,
pare

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