miércoles, 20 de mayo de 2026

En honor a Ray Bradbury


Recupero otro texto que he escrito gracias al impulso que da Literautas. En esta ocasión, la invitación contaba con tres términos obligatorios que debían de estar en el relato: chimenea, aplauso y ceguera. Además, el relato opcional indicaba que el texto debía de ser una distopía. Así que esto es lo que salió. Rindo humilde homenaje a dos grandes: Ray Bradbury y Lorca-me da mucha vergüenza escribir esto siquiera pero es que es así-.
Federico García Lorca en Granada,
en 1919.

  Entro despacio en la casa a oscuras. Debía de anular la antigua chimenea que en la Nueva Era suponía una provocación, un peligro, una tentación de contactar con algo real. Tras el carné (falso) de seguridad, ella le acompañó en silencio hasta el interior de la vivienda. Recordó la llamada del propietario: su mujer era un espíritu inestable y no quería problemas. Hacía una semana había lanzado al fuego su novísimo y carísimo móvil chamchung. Desde entonces, parecía distinta. Hacía preguntas raras y apenas si la reconocía. No quería conectar con las pantallas amigas laterales. Permanecía aletargada, rara, sin interés por el mundo digital. Y sí, era cierto que la mujer tenía una sensación de alienada, de alucinada, de estar ausente que uno percibía en cuanto abría la puerta. De hecho, no le hizo ninguna pregunta y en cuanto llegaron al salón, se dio la vuelta y le dio la espalda. Murmuró una excusa sobre hacerse una taza de café y lo dejó solo.

Así que así, con total libertad, en lugar de tapiar o deshacer la chimenea, hizo un buen fuego. Pronto sintió el crepitar y el calor de las llamas en su cara.

Mientras disfrutaba de la lumbre, sacó un libro del bolsillo. Empezó a leer al azar: 

“Fue la noche de Santiago,

y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles

y se encendieron los grillos”…

En ese preciso momento, ella volvió al salón con un aire entre espantada y maravillada.

-¿Qué hace usted? ¿No sabe que leer está prohibido?

-¿No se siente mejor al escuchar los versos?, contestó ignorando la pregunta.

-La verdad es que sí. ¿De quién s


on?

Ray Bradbury.
-De Lorca, Federico García Lorca.

-Me da la sensación que estos versos son como curar una ceguera. Y me resultan muy agradables. Me transportan a otro sitio. A otro lugar más real. ¿No leerá un poco más?

-Claro que sí: "Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El viento sobre la mar y el caballo en la montaña…"

-Son maravillosos. Si le descubren los vecinos tendremos problemas. Le denunciarán y me denunciarán a mí.. Y empiezo a sentir que me da igual. También comienzo a sospechar que usted no ha venido a encargarse de la chimenea…

-No, Elena. He venido a encargarme de ti. Antes los leías. Te encantaban. Lo enseñabas en las clases de Literatura y arrancabas los aplausos de tus alumnos en los recitales de poesía. Es el “Romance sonámbulo".

-¿Los leía? ¡No hay título que explique mejor cómo me he sentido hasta este momento! Sonámbula, sí, ¡así he estado mucho tiempo! Dormida sin descansar y despierta sin consciencia. Pero se acabó: ¡ahora me he despertado de verdad!

Abrió la puerta de un tirón. Salió a la zona ajardinada y él fue detrás. La noche era cálida y, como en el poema, los grillos empezaron a cantar.

Salieron por el paseo y, en las casas vecinas, las pantallas amigas laterales ya estaban encendidas. En ellas, todos parloteaban sin cesar o a voces para acallar los pensamientos, las necesidades y las emociones de las personas.

-¿Dónde vamos?

-Con el resto de profesores de Literatura. Has sido de las últimas en ser recuperadas. Hay mucho que hacer. Las peores pesadillas de Ray Bradbury se hicieron realidad…

-Qué nombre tan poderoso…

-Poderoso y visionario, querida. Estamos en Fahrenheit 451. Pero ya hay un compañero-libro que se ha encargado de él. Necesitábamos interiorizar este referente lo antes posible dadas las circunstancias, pero si Lorca te ha hecho despertar, debemos aprovechar y fijar sus obras de inmediato. ¿Te suena Soledad Montoya?¿No? ¿Y Bernarda Alba? Te va a encantar…



No hay comentarios:

Publicar un comentario