Gloria se encontró anoche con una chica abandonada justo en la puerta del instituto. Le
habían propinado una paliza. Sangraba y no podía hablar. “Cuando
consigo que mis alumnos lean y escriban 20 minutos. Son 20
minutos que esa chica no está sola y desamparada encima de la acera”.
¿Describir un blog? Supongo que tendría su utilidad si fuera un blog temático. Cosa que ya sé de entrada que éste no lo será. Ni siquiera sé por qué lo he abierto. Sólo sé que echo tanto de menos redactar que su ausencia me hace daño. Escribir me sienta bien. Escribir a la follie -como diría mi amiga Olivia- a lo que salga, a bote pronto...Qué bueno.Qué libertad.
jueves, 21 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
Porque sí
Un respiro,
un chisporroteo de luz, espuma, agua.
Deslizo
los dedos por el teclado por puro placer, sin más intención que sentir las
teclas bajo mis yemas y escuchar esta intermitencia. Mmmm, qué gusto…qué ganas. Escribo
por escribir, sin querer decir nada. Escribo para abrir la ventanta, porque me
hace bien, porque lo necesitaba. Qué mono de unir letras para airear la casa.
Hoy
escribo porque sí.
jueves, 12 de septiembre de 2013
La disciplina de la imaginación
![]() |
| Cortesía Antonio Muñoz Molina. |
Me he pasado buena parte del verano buscando recursos
para enseñar literatura. Y durante este periplo, a la cabeza me venía constantemente
una de las máximas del periodismo: tan malo es no tener información como el
exceso de la misma porque en este caso se produce irremediablemente el “black out”, el fundido en negro; en el que el
receptor deja de prestar atención porque se encuentra saturado por el aluvión
de datos. Justo antes de caer noqueada, me encontré de casualidad una frase que
me despertó de golpe por su extraordinaria contundencia y sensibilidad:
"La literatura nos
enseña a mirar dentro de nosotros y mucho más lejos del alcance de nuestra
mirada. Es una ventana y también un espejo. Quiero decir: es necesaria. Algunos
puritanos la consideran un lujo. En todo caso, es un lujo de primera necesidad"
El texto íntegro (demasiado extenso para
reproducirlo) se puede encontrar en este enlace: http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2011/10/la-disciplina-de-la-imaginacion/
Si
has llegado hasta aquí, por favor, clica y échale un vistazo. Antonio Muñoz
Molina escribió este discurso en 1990. En él da un repaso a la tremenda brecha
que se ha producido entre cultura y educación que ha conseguido vaciar por
igual las aulas y los centros culturales; entiende la literatura como un
elemento tan vital para la vida como el aire o los amigos; y la amplía no sólo
a la producción de escritores reconocidos, sino al valor que tiene cualquier
persona que intente fomentar el valor de la lectura, ya sea un profesor o un
padre. Leer es vida, pero no sirve para esconderse de ella, y pone el dedo en
la llaga en la imaginación como la esencia de la creación literaria.
Anima a
ser valiente, a salirse de la cuadrícula, a no dejarse asfaltar por la
consigna de “convertirse en un hombre de provecho”. Sus palabras me han servido
para olvidarme de las figuras retóricas y orientar las clases de otra manera,
porque no aguanto y no entiendo cómo algunos profesores puedan decir: “Menudo
espanto dar todo el año literatura”. Que salga el sol por Antequera.
jueves, 11 de julio de 2013
Verano Muñoz Molina
Antonio Muñoz Molina nunca me ha sido indiferente, pero le
conocía más por los artículos periodísticos y por los comentarios que de él
hacía su mujer, que por su obra:
“Ése es el profesor al que quieren sus alumnos, el que trata
de contagiarles su vieja pasión por la literatura y de no desalentarles en su
sueño por vivir algún día de este oficio raro”
“Y ése es Antonio, que anda como flotando, el mismo que toma
notas mirando al Hudson, porque espera sentarse un día a escribir un libro
dedicado exclusivamente a este río…”
“…quien lleva siempre a cuestas una mochila para transportar
los libros que lee en el metro, pero también porque sueña con encontrar alguna
rareza en los parques…”
" El Smoke es ese club de jazz que Antonio siempre soñó tener en el mismo barrio en el que viviera..."
" El Smoke es ese club de jazz que Antonio siempre soñó tener en el mismo barrio en el que viviera..."
Ni qué decir tiene que a mí sin conocerle en absoluto me caía
fenomenal, con la mala conciencia de haberme aproximado a su obra de puntillas.
Pero el otro día, entré en Abacus y me llamó poderosísimamente la atención la
portada de un libro: en ella destacaban los rasgos afilados y picudos de las
mayúsculas de los apellidos, justo como los dientes de un depredador. Estaban
situadas sobre un fondo rojo sangre exactamente por encima de un ojo sin pupila
que había sido sustituída por una luna verdosa y sombría.
Y yo, que no juzgo a nadie por el exterior, pero que sí que
me dejo atrapar por un buen diseño de carátula o de portada, me metí a “Plenilunio”
en el bolsillo y me ha dejado eclipsada totalmente. Por el ascazo que me ha
provocado el asesino, por los sentimientos gemelares de Susana Grey hacia su
ciudad, por la profundidad de ciertos procesos mentales y por el interesante movimiento
de la novela que, como el satélite, rota y se traslada a la vez, ahondando poco
a poco en los detalles de lo sucedido y haciendo avanzar la historia al mismo
tiempo.
En fin, que tengo a Sefarad, y al jinete arañando y pifiando
en mi puerta.
Visitar su web en pleno verano resulta refrescante y
enriquecedor (http://antoniomuñozmolina.es
). Me gustan desde las imágenes de su álbum profesional y familiar, hasta el blog
de los lectores en el que aprieto el ánimo para escribir dos líneas...
¿Estos dos no me adoptarán?
martes, 11 de junio de 2013
A la teta y a la letra
La maternidad te cambia, te transforma. Y no hablo de la falta de tiempo o de sueño, de la responsabilidad o de las ocupaciones que llegan de repente. Provoca una revolución orgánica interior en que la sensación de formar parte de la humanidad es fortísima. Una emoción intensa en la que el adulto se siente integrado en el devenir de los demás. Te sientes más preocupado (y aterrado) por las desgracias que les ocurren a otras criaturas, porque ellas son también tu niño, tu niña. Sin embargo, eso no significa que dejes de ser tú mismo, que tengas ganas de comprar otra cosa que no sea ropa de bebé; de tener ganas de jugar con tus hijos a la vez que te mueres por tener una conversación con un amigo sin interrupciones; de sacar la nariz fuera de tu entorno para ver otra realidad que no sean los pañales ¿Es fácil? Pues no; no lo es. Aunque creo que la sociedad lo pone más difícil de lo que es en realidad. Escribiendo este texto me viene a la cabeza la canción “This is a men’s world” de James Brown. La tendencia que viene impuesta desde los siglos de los siglos es muy difícil de cambiar; la bola (el bolón) que arrasa y marca quién ha de hacer qué en función del sexo. Esto me ha hecho reflexionar y darme cuenta de que muchas, muchísimas soluciones vienen dadas por los intereses económicos y no por las necesidades verdaderas de los niños y de las madres.
Ni se me pasa por la cabeza qué debe hacer cada mujer pero la presión sobre la lactancia materna es fortísima. Sin embargo, miro a mi alrededor y veo tetinas, biberones, leche artificial…Un “merchandising” espectacular que no acompaña al pecho. Tampoco es que vea a muchas mujeres dando de mamar en las zonas públicas. Igual también tiene que ver con el pudor de cada uno; cosa que no entiendo cuando veo la televisión y ves cuerpos y más cuerpos a cualquier hora. Lo primero que me sorprendió fue ver y entender que probablemente ni el ginecólogo ni el pediatra tengan idea de lactancia. Es decir, si tienen: tienen sobre las bondades del “producto”, pero no de resolver los problemas que conlleva la técnica, ni de acompañar a las mujeres en las hondas sensaciones que provoca. Se necesita una figura propia, la de asesor o asesora de lactancia, que te ayuda, te corrige de posición, te explica por qué te sucede lo que te sucede. Recomiendo dos libros que, personalmente, me ayudaron mucho. El primero es un clásico, un superventas que ha ayudado a miles de madres: “Un regalo para toda la vida”, de Carlos González. Este libro te convencerá de que puedes, que es lo más natural, lo más sencillo y lo más cómodo. Que si se ha hecho así durante toda la vida, por algo será; y tumba miedos y falsas creencias a la primera. Otra publicación que creo imprescindible es “Lactancia”, de Noelia Terrier (Editorial Litera). Resulta un apoyo emocional muy fuerte, con testimonios de personas que han pasado por lo mismo que tú; que se han sentido solas, o cansadas, incomprendidas, con ganas de criar a sus niños y, a la vez, de no desengancharse de la vida laboral. Cuidado, ambos libros hay que leerlos ANTES; no cuando aparezcan los obstáculos. Después estarás tan cansada y tendrás que resolver tantos problemas sobre la marcha, que no tendrás tiempo de aplicar lo que en ellos se explica.
Mención aparte resulta el tema "salgo a comer". Nunca antes había pensado que un elemento tan sencillo como un cambiador en un baño podría ser definitivo para ir a un restaurante. Antes eran invisibles y me sorprenden que haya tan pocos en sitios que antes frecuentaba. Un ejemplo: adoro la Malvarrosa, el paseo, Alboraia y La Patacona. El otro día me recorrí buena parte de los chiringuitos y sólo encontré uno que disponía de ellos. Cuando preguntaba en la barra por la disponibilidad de los mismos, la cara de los camareros era una mezcla entre: “Ooops, no había caído” y “Pobrecita madre lactante”- y yo salía rechinando los dientes-. Otra pregunta que me formulo es: “¿Por qué los cambiadores sólo están en el baño de las mujeres?”. Supongo que por la misma razón por la que antes las máquinas de preservativos sólo estaban en los servicios de los hombres. ¿Hay alternativa?: Supongo que los centros comerciales. Dios. Nunca me han gustado, pero benditas sean sus maravillosas salas de lactancia.
¡Pedid cambiadores!
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| Portada de "Lactancia", Editorial Litera. |
Termino con un fragmento de “Lactancia”: “Durante la liberación de la mujer no conseguimos liberarnos de los tacones, de la depilación, ni del maquillaje, ni de la báscula, ni de tantas otras cosas que nos esclavizan por ser mujeres…Durante la liberación de la mujer, nos fuimos a trabajar. Durante la liberación de la mujer permitimos que la maternidad se supeditara al momento laboral, convirtiendo la producción de cosas en algo mucho más importante que la reproducción de la especie. Empezamos a separarnos de nuestros bebés cada vez más pronto, a pasar cada vez menos tiempo con ellos y, por supuesto, dejamos de alimentarnos con nuestra propia leche. Creímos que decidíamos sobre nuestra maternidad porque podemos tomar la píldora, pero estamos atrapadas: tenemos que trabajar para ser mujeres completas y ello impide que podamos ejercer completamente como madres. Nos sentimos juzgadas si decidimos dedicarnos a los primeros años de crianza y el mercado laboral nos castiga severamente cuando intentamos volver. Las leyes se quedan cortas y a la sociedad le importa un pimiento. Baja por maternidad, horas de lactancia, reducción de jornada o excedencia no siempre son posibles o suficientes. A cambio: imaginación al poder: autoempleo, trabajo desde casa, horarios flexibles, cambio de empresa o de profesión y, cada vez más, aprovechar el momento para reinventarse y descubrir nuevas profesiones”.
Me siento totalmente identificada. O como dice Belén: “Hoy en día, ser mujer, madre y trabajadora es una putada”. Pues sí, porque lo quieres todo. ¿No lo quieren ellos?
-Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia
materna. Editorial Booket. Carlos González.
-Del mismo autor: Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos
con amor. Editorial Temas de Hoy.
-Lactancia. Noelia Terrier. Carlos Bravo (fotos). Editorial
Litera.
lunes, 3 de junio de 2013
Pasiones
Esta mañana me he levantado con ganas de escribir un correo
pero, en cambio, me he lanzado a realizar una búsqueda en google que tenía
pendiente desde hace tiempo. El resultado me ha llenado de asombro y me ha
entrado un ataque de alegría tal, que la risa se ha desparramado por el teclado
y ha seguido saliendo a borbotones hasta llenar la habitación entera. Cuando he
conseguido calmarme, he escuchado un chisporroteo que me ha conducido hasta la
estantería. Allí estaba, casi olvidado, mis “Pasiones”, de Rosa Montero. Decía
Elvira Lindo –parece que no tenga otros referentes, madre mía-que para la vida
y para la escritura se necesitan dos rasgos de carácter: el primero ser ingenuo
y el segundo ser apasionado. Creo que más bien son dos rasgos definitorios de
las personas que tienen pensamiento creativo porque en los mismos términos
hablaba la periodista Carmen Sarmiento y Margarita Salas, la persona con quien
más he disfrutado conversando. Salas -mente brillantísima y privilegiada,
discípula de Severo Ochoa, miembro de la Real Academia de la Lengua - me
explicó una vez que es necesario creer en lo improbable para seguir adelante y avanzar;
y apasionado para no caer en la amargura si dedicas tu tiempo a algo que no es
lo socialmente establecido. Como mujer y como científica, ella había pasado más
tiempo con el ojo pegado al microscopio que con amigos, con su familia o
buscando pareja; pero no le había pesado jamás porque su pasión era el
laboratorio. Lo contrario sí habría sido una carga. Establezco un paralelismo
en mi persona y llego a dos conclusiones: sobre la ingenuidad no hay vuelta de
hoja, hasta tal punto que debería
comprarme una camiseta que dijera: “¡Soy pardilla pero me quiero igual!” y la
segunda, un rasgo de personalidad que he descubierto en esta travesía en el
desierto. Pilar me calmaba: “No eres bipolar, es que eres pasional. Sufres
mucho pero te aseguro que recompensa, porque las alegrías las sientes más, las
sientes el doble. Y sí, compensa, hoy es un día que me doy cuenta de ello.
Prefiero ser así que esas personas que pasan por la vida de puntillas, sin
mover nada del sitio no sea que se rompa.
Por otro lado, las Pasiones de Rosa Montero están centradas
en los decepcionantes humanos; más bien en las emociones que provocan los
humanos en otras personas y así recorre las relaciones amorosas de miembros de
la realeza (la reina Victoria y el príncipe Alberto; los duques de Windsor); de
músicos y artistas (John Lennon-Yoko Ono; Elizabeth Taylor-Richard Burton) y
escritores (Robert Louis Stevenson-Fanny Vandergrift; León y Sonia Tolstoi). La
mayoría de ellas sustentadas en caracteres débiles y enfermizos, drogas y
alcohol. Leo y releo y pienso en Morató. Que puede tener en sus manos las vidas
más excepcionales del mundo y lo único que consigue es amontonar datos y más
datos.
Reproduzco un párrafo
que centra la introducción:
“La esencia de lo pasional es la enajenación que produce: el
enamorado sale de sí mismo y se pierde en el otro, o mejor dicho, en lo que
imagina del otro. Porque la pasión, porque éste es el segundo rasgo
fundamental, es una especie de ensueño que se deteriora en contacto con la
realidad”
O como cantaba Pedro Guerra:
“Y cuando todo se acabe,
y se hagan polvo las alas,
no habré sabido por qué
me he vuelto loco por nada”
Lo único que no dice el libro es que las personas más
flemáticas no deberían cruzarse en el camino de las apasionadas porque
organizan auténticas tormentas en vasos de agua. No obstante, siempre me quedo
con lo bueno. Por ejemplo, con las risas de esta mañana. Así que gracias.
sábado, 18 de mayo de 2013
Cisnes negros
Reproduzco un fragmento de Gabriel García de Oro que me ha llamado la atención. Ha sido publicado en el suplemento dominical de El País bajo el título “Las predicciones fallan” Y creo que me ha golpeado tanto porque exalta mi sensación de que nado a contracorriente. Si bien todo el mundo con dos dedos de frente me dice que ante el caos existencial sólo el orden puede salvarte; yo siento de nuevo que esta estructura falla. Que hago un esfuerzo sobrehumano para crear una cuadrícula endeble que no sirve para nada, porque se vendrá abajo por un pelito descontrolado, como diría Julio Cortázar. En fin, la única concesión que hago con gusto al orden –que voy a hacer con gusto-es prometerme a mí misma levantarme a las 6 para intentar avanzar el blog, para imponerme una disciplina y, de paso, airear el pensamiento aprovechando la casa sosegada. También me prometo leer a fondo a Nicholas Taleb y de meterme a fondo con las enseñanzas de Carlos Castaneda, que tantas veces me recomendó Nacho. Ahora sé que soy buena detectora de los cisnes negros. Lo que no dice el artículo es que no hay que espantarse de ellos y que es necesario armarse de paciencia para verlos volar con todo su esplendor.
“La gran mayoría de nosotros acertaríamos con las predicciones cotidianas, pero no aportan información relevante. Sin embargo, alguien aún no sabe que mañana, lunes, le sonará el despertador a las 7.30 h. Se levantará diez minutos más tarde y al ir a tomar un café se cruzará con un amor que transformará su vida. Este acontecimiento es lo que Nassim Nicholas Taleb denomina un cisne negro; es decir, algo inesperado y extraño, absolutamente impredecible y de un impacto tan extremo que cambia el rumbo y el devenir de la existencia” Si pensamos en las cosas más significativas y relevantes de nuestra existencia, vemos que se tratan de auténticos cisnes negros; es decir, total y absolutamente impredecibles, fuera de todo plan o propósito previo” (…) Lo inesperado nos produce ansiedad. Pero en el fondo tampoco es deseable en absoluto una vida predecible, una pareja predecible, un trabajo predecible…Pocas personas querrían conocer exactamente lo que va a ocurrirles en los próximos años, incluso en los próximos días. Sería trágico y, lo que es peor, aburrido.
Ante dos caminos, elija el que tiene corazón. Esta grase, extraída de “Las enseñanzas de Don Juan”, de Carlos Castaneda, nos recuerda que en el fondo sabemos aquello que conecta con nosotros, nuestros principios y expectativas. Siempre hay un camino que reconocemos como nuestro (…)
Lo importante siempre escapa al análisis. Los científicos las llaman intangibles o variedades ocultas. Existen circunstancias que por más vueltas que les demos, escapan a nuestro control. Por esa razón es tan importante que hagamos caso a nuestro corazón o, para los menos románticos, nuestra intuición".
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