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martes, 25 de agosto de 2026

Cuidado con los merodeadores de agosto

 Qué alegría tengo al escribir porque sí. Sin ayuda ni incentivo de ningún tipo. Hay que extremar la vigilancia en las viviendas. Siempre hay alguien vigilando. 

Claro que es la casa indicada. Los compañeros así me lo han indicado, ronda tras ronda, pero yo bien lo sé. ¡Conozco la casa de sobra! Además, hoy hay luna nueva, de manera que la oscuridad es mi aliada. No creo que tenga problemas en entrar. Conozco la casa lo suficiente para saber que tiene dos entradas. La principal no es segura; el camino está demasiado iluminado y despejado; pero la puerta trasera suelen dejársela abierta y, a través del seto de la vivienda lateral, el acceso es relativamente fácil. El muro es muy bajo. Puede salvarse con un salto sin complicaciones. Es una casa de una familia confiada. Alllá voy.Ale-hop. Listo. Ya estoy dentro de la parcela. Desciendo hasta el césped con cuidado por el tronco leñoso de la hiedra.

¡Vaya! El perro de los vecinos comienza a ladrar. Qué fastidio. Ya me ocuparé de él más tarde. ¡Será mejor que me apresure!

Cruzo el jardín como una sombra y llego al edificio pegándome a la pared.

Efectivamente la puerta está abierta y todo tranquilo. Esto va a ser pan comido. Empiezo a relamerme.

Click. Suena súbitamente el interruptor de la luz. Maldita sea, ¡me han descubierto!

-¡Marquesa! ¡Mala, mala y mala! Te has vuelto a escapar. Venga, no me pongas esa cara.  Ahora mismo te llevo de vuelta. Me parece que estás harta de ese pienso, ¿verdad? Te voy a poner un plato de leche. No, no, no me pongas esos ojos. El pastel de atún no está todavía…


viernes, 17 de julio de 2026

Pienso en ti todos los días

Uno de los ejercicios de verano que nos planteó Literautas es que escribiésemos una postal que no llegaba a su destino, así que aquí está mi cartoncito de cartón con foto y sello que se cuela en el hogar incorrecto...

El Rialto, la postal más popular desde
el Gran Canal.

 -Me parece que se han equivocado al dejarnos esta postal en el buzón… 
-¿Quién la envía? 
-No va firmada, solo un garabato que parece una “P”. Es de Venecia. Leo la cartela: “Vista del Gran Canal desde el Puente de Rialto”. 
-¡Ah! Pues ya sé quien la envía. Pilar y Pepe se han marchado allí a celebrar los 50 años de casados. ¿Te acuerdas? Nos lo dijeron tras la reunión de la escalera. Pilar iba muerta de la emoción…
 -Pues no sé cómo se lo estarán pasando. La única frase que hay escrita debajo de la firma es “Pienso en ti todos los días”.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Regreso a Literautas


 A Sandy no le gusta que escriba. Le pone nervioso el sonido del teclado. Le recuerda que él debe comprobar la textura de las teclas y no entiende cómo mis manos pueden estar ocupadas cuando lo mejor del mundo es que él se acurruque en el interior o que le permita frotar su pico contra mi índice. Sea como fuere, a ratos, tentándole con alpiste o con una piscinita, consigo publicar dos relatos cortos. La gente que escribe habla siempre de gatos-que me encantan-. Pero parece que este agaporni me ha elegido. 
He vuelto a Literautas, una escuela de escritura que te acompaña, te asesora y, al menos en mi caso, te da un impulso para que desarrolles la imaginación. En el punto que estoy en mi vida, es una gran ayuda.
 Lo único odioso son las imágenes hechas con IA que acompañan cada una de las entradas. Ver literaturas.com
El primer texto corresponde al mes de octubre y como no podía ser de otra manera, está lleno de guiños a Halloween.  Las palabras "fantasma", "venganza" y "plan" te llevaban casi inequívocamente al lado siniestro.  Pero vaya, !sin problemas!: siempre me han gustado los cuentos que bordean el más allá.
En el segundo texto había que incluir las palabras "cartas de tarot" y "candado". Como reto opcional, se podía incluir la frase "conozco este lugar" con la que debías de iniciar el relato que relaciono con Manderley. 
Espero que os gusten. 
Voy a hacerle arrumacos y achuchones a este pájaro. Tengo el teclado lleno de plumitas.

1 Por favor, escriba libremente y con sinceridad

7 de octubre de 2025
“Querido diario: estas palabras solo sirven para constatar que nada funciona. Ni el descanso, ni la medicación, ni esta supuesta escritura emocional. La sigo escuchando en todos los sitios: el viento me trae su risa, la música no acalla su charla, ¡hasta la reconozco en la voz de mis hijos!
Qué crispación de los sentidos…
A veces pienso que se trata de un plan de su fantasma, una venganza por no estar lo suficiente con ella. Pero sí, creo que ya he encontrado la única solución…”

-Amor, qué dramático te ponías con tu terapeuta. Yo solo te echaba de menos. ¿Qué? No, no les vas a hacer lo mismo a los niños…

2 Una tirada excelente

Conozco este lugar o, al menos, sí me parecía que había estado allí ante mucho antes. Tenía el recuerdo brumoso, como una ensoñación, a lo Manderley de Rebecca. Pero no, sabía perfectamente que aquella era la primera vez que iba a la casa de la mejor amiga de mi hermana. Y qué nervios tenía, madre. Cuando me dijo que por fin me iba a leer las cartas del tarot, no pude dormir en toda la semana.
Quedamos un viernes por la tarde. Nadie en casa. Así que entramos directamente a la habitación de María, donde ya nos esperaba sentada a lo indio en el suelo. Abrió el candado de un escritorio y sacó el mazo Rider. Según nos explicó, era uno de los más populares y los más precisos, precisamente porque era también de los que tenía más detalles en las ilustraciones. Se lo había comprado el año anterior en un viaje a Londres.
-Siéntate-me dijo-. Y concéntrate.
Comenzó a barajar las cartas.
-Quieres saber sobre la persona que te gusta, ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes?-pregunté con asombro-.
-Siempre es así. Y me lanzó una mirada burlona y penetrante.
Me sudaban las palmas, se me helaban las manos. Sentía que el sonrojo iba en aumento. Por fin iba a saberlo. En realidad, ¡lo iba a adivinar! Y sí, casi mejor. Porque así era la única manera. Nunca iba a aventurarme a decirle nada, bien me conocía. Qué desesperación ser así.
Mi hermana nos miraba de pie desde la entrada de la habitación. Bostezó aburrida. En aquella época solo pensaba en irse de bares. Solo me había hecho un favor: interés cero.
María hizo la tirada en cruz tras haber yo cortado el mazo. Leyó en voz alta:
-El sol, el loco, los amantes, la rueda de la fortuna…
Se llevó las manos a la cara y sonreía:
-Madre mía, ¡creo que nunca he hecho una tirada tan clara! Solo tienes que decírselo. Esa persona está hecha para ti. Menuda suerte. No tienes nada que perder, lánzate…
Pero permanecí en silencio. Recogí la mochila rápidamente. Y bajé las escaleras apresuradamente sin esperar a mi hermana. Me ahogaba.
-¿Qué te pasa?¿No te alegras de la lectura?, oí que gritaba María desde arriba.
-Lánzate. Sí, pero lánzate por la ventana. Menuda adivina de pacotilla y qué idiota soy-dije entre dientes-. Arrastrando los pies, volví a casa.
Al llegar, tenía un mensaje en el móvil de María: “Amor, te he dicho que no tienes nada que perder”.

martes, 16 de enero de 2024

El bolso del año pasado

Cuando abro el bolso del año pasado me encuentro los rastrojos sin importancia de vida. Son los pañuelos arrugados, las compresas sin abrir, el carmín aniquilado. 

Pero a veces te encuentras la entrada de cine que tanto disfrutaste, el ticket del regalo que tanto ansiabas o el código QR del concierto en el que te emocionaste hasta las lágrimas. Dibujos infantiles que te llevan a cuando tu niño era pequeño y los padres vivían. 

Suelo guardar mis bolsos sin limpiar; con todo lo que cae dentro intacto -miguitas, publicidad, correo innecesario-porque ligado a ello, también está mi vida recordándome que pese a todo y pese a mí, viví. Y me alegro.



jueves, 9 de marzo de 2023

La verdad de Angustias

 De verdad que esto me lo he de mirar. ¿Qué me pasa con esta obra de teatro? La verdad de Angustias transforma el personaje reprimido, pasivo y amargado de la hija mayor de Bernarda en otro activo, consciente de su sexualidad y valiente. Supongo que si he de lanzarme a publicar esto, ha de ser hoy: un ocho de marzo. Me gustaría saber qué pensaría de esta locura mía el autor...

No soporto oírte hablar de Evaristo porque me recuerda lo que jamás he tenido. Presumes de escuchar tras las paredes aunque, en realidad, solo ves lo evidente. Pero, ¿y yo?¿Me ves a mí? Cuando lo de Adela y Pepe le estalle en las narices a mi madre me voy a a atrever. ¡¡¡Me voy a atrever y te lo voy a decir!!! Qué importa nada ya...El pueblo entero se hunde. Aguantaría la amargura de salir de esta casa casada con Pepe; pero Poncia, no soportaría no volverte a ver.

jueves, 7 de abril de 2022

En casa de Bernarda

 

La obra de Lorca siempre me conmueve y me inspira. Cuando la trabajo en clase algo en mí se desata y se desboca. Lo noto yo y lo notan los chavales: es como la poesía. Te lleva a otro lugar. Salta el tiempo y el espacio; y cuando grito que me gustaría tener el poder de Bernarda para “tener un rayo entre los dedos” -y lanzárselo-en quien realmente pienso es en la desesperación de Adela. Desnuda o vestida de verde, toma las riendas de su vida para doblegarla “con la fuerza de su dedo meñique”.


Escucho los cascos de su yegua por el empedrado y me aferro al colchón hasta que los nudillos se quedan blancos. Descabalga y me embriaga su perfume. Me llega su aliento, que se cuela atravesando la reja. Trepa por el cuello hasta mi boca y me sabe a tabaco y a libertad.

¡Entra! ¡Que revienten las vecinas, que reviente el pueblo entero, que solo importa que esa sonrisa no se la dirige a mi hermana! Ya puede caerse la casa enterrándonos a todos...

jueves, 2 de mayo de 2019

Muerto pero mío


Portada del libro "100 palabras para mamá"
Reescribo esta entrada porque me ha dado una alegría. Últimamente y desde hace un año y opuestamente a lo que pensaba que iba a suceder, no escribo nada. Transito del ruido de la clase al bullicio de la casa sin una línea en la cabeza ¿Será la felicidad? ¿Será que la escritura es un estado mental y no un estado físico? ¿Será que estoy dando de lado a mi esencia más básica? Será o no será o qué se yo o yo que sé, pero como no me da por encararme a la pantalla y escupir fuego, estoy publicando a cuentagotas y en papel lo que llevaba adormecido en mi blog. "Muerto pero mío" fue uno de los primeros micros que escribí y llevaba tiempo dormitando el sueño de los justos en un pendrive antes de colarse aquí. Hace unos meses lo presenté a la II Convocatoria de la editorial onubense "El libro feroz" y, sorpresivamente, fue elegido a principios de abril de entre 1300 relatos para una Antología que llevaba por título "Cien relatos para mámá". La mía el otro día se disculpaba por haber sido "tan rara". Pues bueno, rara sí que lo es. Bonica, también.  La negrura de los textos no viene de ella pero eso no voy a ser capaz de hacérselo entender. Feliz Día de la madre.
Este es el último micro de esta racha negra. Lo he recuperado de un pen drive antiguo y me ha entrado la risa al redescubrirlo. Lo tenía totalmente olvidado. 

-Muerto pero mío, -sollozó la viuda llorosa acariciando el anillo de boda-.
-Muerto pero mío, -gimió la amante bruñendo el diamante del brazalete-.
-Muerto, pero mío, -susurró el primogénito estrujando el documento que daba fe de la acaudalada herencia. 
-¡¡¡Muerto pero nuestro!!!-gritaron miles de vocecitas extasiadas. Presas de un incontenible frenesí se mesaban las patitas dispuestas a abalanzarse sobre el festín. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Móntame una escena

Una entrada puramente informativa, pero que me llena de ilusión: acaba de salir del horno, todavía crujiente, humeante y casi palpitante la V edición del libro "Móntame una escena",
Portada del libro,
del taller de escritura de Literautas. Esta vez, está integrado exclusivamente con microrrelatos hechos con un máximo de cien palabras. Participo con "En casa de Bernarda", un micro dedicado a la desesperada Adela, uno de mis personajes favoritos de Lorca, y que también puedes leer en este blog. El libro está disponible de forma gratuita en versión digital, pero también se puede comprar en papel a través de Amazon. Todos los beneficios que se consigan se donarán a la ONG Educacion Sin Fronteras (www.educacionsinfronteras.org/es)
Para haceros con una copia del libro, clicad aquí:http://www.literautas.com/es/taller/libro-taller-montame-una-escena-recopilacion-5/ 

Gracias por leer. Gracias por colaborar y participar.

viernes, 2 de junio de 2017

En casa de Bernarda


La propuesta de Literautas este mes era sencillísima: escribir un microrrelato de 150 palabras. El reto opcional invitaba a incluir los términos "noche", "perfume" y "esperanza". La idea, tomada de Lorca, me vino como un fogonazo. Llegó de una manera tan explosiva, que la última palabra acabo dejándola porque  escribo en clase con precipitación y, como Adela, pudo más mi necesidad que mi deber. 

En casa de Bernarda

Son más de la doce y escucho cómo los cascos de su caballo resuenan en el empedrado. Me aferro a la reja hasta que los nudillos se quedan blancos.
¡Se baja del caballo, se acerca! Huele a cuero, a tabaco, a perfume.

-No, no me importa nada lo que piense mi hermana. Menos, mi madre.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Gemelo

Otro textito que nace a partir de la patada y el impulso que da Literautas a los que necesitamos escribir como el aire; pero no encontramos el tiempo, la motivación, la inspiración o tienes ante ti cualquier otra barrera que no dejar fluir el texto. En la propuesta de noviembre debíamos empezar con la frase: "Dicen que todos tenemos un doble..." y la dificultad adicional era que tenía que estar escrito desde la perspectiva del antagonista. 
Gracias al Café de Charo por dejarme la conexión de wifi. Llego tarde a la guardia del patio.

"Gemelo" sale publicado en este libro. Editorial Libro Feroz.
Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte; es una fantasía bastante recurrente, al igual que tener un gemelo o volar. Manuel tiene todas ellas, supongo que porque desconoce mi  inexistencia. Digo sin exagerar que me emociono por sus alegrías porque las suyas son también las mías.  Me desespero con sus fracasos y siento su dolor atravesando mi cuerpo de manera instantánea. Disfruto de sus dieciséis gloriosos años; de sus besos y su libertad. Le acompaño en las noches oscuras e intento deslumbrarle con un guiño especial si hay cielo estrellado. Canturreo bajito para acompañarle cuando la casa está demasiado silenciosa y le encuentro calderilla en lugares insospechados si necesita una moneda.  A veces temo que pregunte de más: soy el escalofrío de quien siente sin ver y la sombra tenue tras el espejo.  Soy la presencia constante, la explicación a su obsesión prematura por Mark Twain o Philip K. Dick.
¿Todos sueñan con tener un gemelo o un doble?
En realidad, no. Mi madre nunca tuvo ese anhelo.

Manuel lo vive todo por mí porque yo jamás pude hacerlo.

¡¡¡Nota final cargada de alegría!!!: La editorial onubense El Libro Feroz ha seleccionado este relato para su libro de micros "Cien instantes en un santiamén".

viernes, 30 de septiembre de 2016

Literautas (Ya no soy la misma)

Literautas es muchas cosas: un proyecto editorial, una web de escritores y lectores, un recurso inagotable de material creativo pero es, fundamentalmente, una sorpresa constante. Entre las muchas iniciativas que tienen en marcha, han creado un taller en el que a partir de dos palabras debes crear un texto de 750 palabras, como máximo.
"Ya no soy la misma" fue el primer relato corto que escribí para ellos siguiendo las claves "museo" y "arena". Si además querías participar en el reto opcional (o póngase usted a rizar el rizo) tenías que incluir asimismo los términos "loro", "tormenta" y "cartero". 

Ahora, Literautas publica en papel y en versión digital una antología de los mejores relatos de este curso, en el que también podrás encontrar este cuento (y yo, evidentemente, estoy tan feliz que rompo las costuras). Los beneficios de la edición impresa van dirigidos íntegramente a la ONG Educación sin Fronteras. 
Más información en su web www.literautas.com

YA NO SOY LA MISMA


A primera hora me sorprendió la tormenta. La lluvia cayó torrencial empapándome a mí, al cartero con quien me choqué maldiciendo, a los vecinos y a los turistas que vieron cómo el aguacero inesperado les arrancaba repentinamente de la arena y de las esterillas. Crucé la calle y corrí a resguardarme en los soportales del museo local que, sin duda a aquellas horas, albergaban a más personas que las salas interiores.
Estoy seguro que jamás me habría fijado si no hubiera sido por aquella camiseta de inspiración tropical que llevaba. Los papagayos, los loros y los flamencos del estampado destacaban entre el gentío. Estaba igual, igual, igual, con una hermosura que dolía, pero con una diferencia en su persona que provocaba el desgarro. Aquello no era una herida reabierta; sino la confirmación lúcida y plena (ahora sí) de que jamás habría esperanza para el regreso. Hacía ya tres años que no nos veíamos.
Intenté zafarme pero me cogió del brazo mientras tiraba de su acompañante. Me sentí morir.
-Intenté decírtelo, pero ni yo misma sabía cómo. Siento que te hayas enterado así- dijo a bocajarro-
 -No tienes que darme explicaciones, Paula.
-Lo sé. Ahora soy Pau.


lunes, 18 de julio de 2016

Cómo ha podido hacerme esto


Recupero esta idea, este proyecto de algo más extenso que tenía sintetizado en sólo cinco líneas. En la primera versión la culpa y el arrepentimiento por lo hecho impregnaba el microrrelato. Me he desprendido de ellas ya que no conducían a ningún lado. El texto también se titulaba de otra forma.  
Me desperté con un sabor metálico en la boca. Un zumbido atroz me destrozaba los tímpanos y me martilleaba las sienes. Sabía que tenía que dejar de beber de esa manera o acabaría matándome. Intenté incorporarme mareado y traté de levantarme de la cama trastabillando. Tropecé con la botella de ginebra, que rodó debajo de la cama, y en ese momento el timbrazo del teléfono pareció sacudir la habitación entera.
Lo dejé sonar, entre otras cosas, porque era incapaz de articular palabra. Y sin embargo, allí escuchando el teléfono, comenzó a invadirme una sensación extraña: al principio, fue sólo una ligera inquietud. Pero luego, casi instantáneamente, se transformó en una oleada de pánico que sacudió mi cuerpo y me impulsaba a la acción. Sentí que tenía algo importante que acabar, que mi vida entera dependía de un hilo que no veía.
 Descolgué el auricular como primera medida para hacer algo.
-Manuel, hombrepordios, pero ¿¿dónde te habías metido?? ¡Llevo intentando localizarte desde hace horas! ¿Qué has hecho con el móvil? He recordado en último minuto tu teléfono de casa…-la urgencia y la excitación le hacían casi ininteligible-.
-Pero ¿qué hora es?-intenté concentrarme-
-¡Las que sean! Escucha, Manuel, esto es importante: ¡no se presentó a la boda! ¿Oyes? La dejó plantada, el muy cerdo.
Y en ese momento recordé. Como un fogonazo SABÍA qué había de hacer. Efectivamente, era urgente e inmediato.

Le oía rascar levemente la puerta del baño con la única uña que le quedaba. 

jueves, 9 de junio de 2016

Cuentos como canicas


Cuando entre espagueti y espagueti le expliqué a mi padre qué estaba escribiendo, me dijo que tengo tendencia a escribir “canicas”: relatos más bien duros, de coloración cambiante, densos (mucha información en pocas rayas), redondos y con una trayectoria inesperada. Me reí como una loca porque creo que la definición es bastante acertada, al menos si tomo “La placidez de la vida burguesa”, el segundo que escribo para Literautas. El reto de este mes era la obligatoriedad de comenzar con la frase “El anciano encontró la llave en…”. Y, como reto opcional, planteaban que el texto se estructurase en torno a un único personaje.
Me aturullé por las prisas, no lo dejé reposar, me he pillado una repetición y les he enviado solo la primera versión. Todavía no entiendo cómo no lo cambié porque era relativamente fácil, aunque es cierto que me gustaba la idea de acabar con un diálogo para agilizar la lectura y conducirla hacia el final.
Sea como fuera, ahora sí dejo las dos versiones.

LA PLACIDEZ DE LA VIDA BURGUESA

1
El anciano encontró la llave en el pasillo de entrada y la guardó en el batín. Se le había caído al salir al jardín. Sonrió satisfecho mientras se dirigía al espacioso comedor y miró por el ventanal: podía estar orgulloso de su vida. Había seguido los pasos de su padre  en la empresa familiar, con ciertas reticencias al principio. Se había casado con la mujer que también él le había marcado, y que le había dado 4 niños obedientes y disciplinados (menos el pequeño). El suyo había sido un matrimonio fácil: Piluca se había encargado de todas las cuestiones domésticas, de la educación de los críos y, tal como le habían inculcado, había mirado hacia otro lado cuando se había encaprichado de otras mujeres. Ahora disfrutaba de un retiro cómodo, cultivando hortensias y orquídeas en el patio trasero.
Su familia al completo vendría en unas horas para disfrutar del domingo. Quería saber cómo le había ido al mayor, Jacobo, con las últimas negociaciones de los proveedores. Últimamente, los mareos habían hecho que desatendiese la marcha del negocio. Se arrellanó en su sofá favorito. Daría una cabezada antes de arreglarse.
 En ese momento sintió en el brazo un pinchazo molesto y el dolor le sacudió del amodorramiento. Ya no estaba en su casa.
­­-Vuelva en sí, Ventura-dijo un joven en bata blanca-¿Recuerda dónde se encuentra? Tiene pérdidas de memoria y ensoñaciones…Le estoy poniendo un medicamento intravenoso. ¿Le he hecho daño?
-¿Y mi mujer?-preguntó angustiado-¿Y mis hijos?
-Ventura, cuando ingresó nos dijo que la pintura había sido su único gran amor. Sebastián ha ido a por un café.  Le ha dejado también las rosas.
-Gracias a Dios. Había tenido una pesadilla espantosa…¡Me había convertido en mi padre!

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2
El anciano encontró la llave en el pasillo de entrada y la guardó en el batín. Se le había caído al salir al jardín. Sonrió satisfecho mientras se dirigía al espacioso comedor y miró por el ventanal: podía estar orgulloso de su vida. Había seguido los pasos de su padre  en la empresa familiar, con ciertas reticencias al principio. Se había casado con la mujer que también él le había marcado, y que le había dado 4 niños obedientes y disciplinados (menos el pequeño). El suyo había sido un matrimonio fácil: Piluca se había encargado de todas las cuestiones domésticas, de la educación de los críos y, tal como le habían inculcado, había mirado hacia otro lado cuando se había encaprichado de otras mujeres. Ahora disfrutaba de un retiro cómodo, cultivando hortensias y orquídeas en el patio trasero.
Su familia al completo vendría en unas horas para disfrutar del domingo. Quería saber cómo le había ido al mayor, Jacobo, con las últimas negociaciones de los proveedores. Últimamente, los mareos habían hecho que desatendiese la marcha del negocio. Se arrellanó en su sofá favorito. Daría una cabezada antes de arreglarse.
 En ese momento sintió en el brazo un pinchazo molesto y el dolor le sacudió del amodorramiento. Ya no estaba en su casa.
Una bata blanca se alejaba dejándole un gotero en el brazo. Ahora recordaba donde se encontraba: llevaba una semana ingresado por pérdidas de memoria y ensoñaciones. El medicamento intravenoso le había despertado de uno de estos episodios.
-¿Y mi mujer? ¿Y mis hijos?-murmuró para sí-.
Al girar la cabeza vio las rosas frescas con la tarjeta: “Recupérate pronto, amor, el estudio de dibujo y yo te necesitamos. Sebastián”

-¡¡Gracias a Dios!!- resopló-¡¡Pensaba que me había convertido en mi padre!!”.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Soy Hemingway



 Es el título más idiota que he editado y que editaré pero, sinceramente, es lo que mi voz interior aulló en cuanto Patricia se puso en contacto conmigo. Las coincidencias en literatura son increíbles.





El 8 de marzo me iba arrastrando por los pasillos porque tenía  jornada evaluadora inacabable e inagotable. Justo en la minipausa para la comida se puso en contacto conmigo Patricia Picazo. Picazo, narradora, bloguera y cuentista (http://patriciapicazo.blogspot.com.es/) es el alma mater de un festival sobre la narrativa oral que se celebra en Ávila desde hace ya unos años. Fuimos compañeras allá por el Pleistoceno Medio y sabemos la una de la otra gracias a las redes sociales, de las que yo ya he dicho más de una vez que soy fan total. Cuando pidió microrrelatos para el festival, le envíe uno y justo ese día me dijo que había sido seleccionado para el certamen.

Sin embargo, y como diría Martín Gaite, la noticia tenía un cuarto de atrás que consiguió atragantarme: “Este cuento está atribuído a Hemingway. ¿Es de él o de algún otro?”, me preguntó.

Enrojecí por la vergüenza de que sospechase; por la vergüenza de que pensase de que podía ser capaz de tremenda estupidez; pero también porque cuando me pasó el micro del Nobel (que jamás antes había leído) comprobé la normalidad y la lógica de su primera deducción ya que tanto uno como otro tenían la misma estructura, desarrollaban una idea idéntica y compartían penas escondidas en unos zapatos infantiles o en un cochecito.

Los reproduzco para volver a alucinar con el paralelismo. El mío lo publiqué hace ya 3 años en este mismo blog (Ver "Vacío en 1, 2, 3...") y forma parte de lo que llamo mi “Etapa Negra” (Goya dixit, con permiso).

Qué impulsó a Hemingway escribir el suyo no tengo ni idea.



-“For sale: baby shoes. Never worn”

-"(Anuncio por palabras): Se vende cochecito de bebé sin estrenar"


PD: Por cierto que Patricia me creyó y publicado quedó. Pero, aunque hubiese sido deseditado, mi alegría salvaje que duró evaluación, postevaluación, entrega de notas y claustro, no se habría reducido. Fue un placer. Mil gracias.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Siguiente, por favor

Con los micros, igual que hago con las recetas de cocina, me gusta escribir un preámbulo, una pequeña explicación que ayude a entender mejor la historia: cuándo se me ocurrió y en qué momento. Si fue un chispazo o fruto de un fuego lento.De hecho, a veces disfruto más escribiendo esta introducción que el relato en sí. "Siguiente, por favor" es del segundo tipo y me va rondando desde hace tres años al menos. Me acordaba de él cada vez que salía a comprar porque el juego del que hablo lo pongo en práctica yo misma para no morirme del aburrimiento. Ahora mismo, tirada en el sofá, acabo de terminarlo. 


El juego había empezado mucho antes de empezar a trabajar como cajera.
Al principio sólo servía para divertirse en las filas inacabables mientras esperaba a ser atendida: ¿a quién tienes delante? Echa un vistazo a su carro y adivina… ¿Vive solo?¿Tiene mascota?¿Comparte su vida con personas mayores? ¿Es un obsesivo del culto al cuerpo? ¿Qué va hacer este fin de semana?
Con el paso de los días su pasatiempo había acabado convirtiéndose en un salvavidas frente a la despersonalización. Lo utilizaba para no sentirse ella misma un código de barras, una anotación más en la pantalla. Todavía no se explicaba cómo su vida había terminado delante de la caja registradora.
- ¡Siguiente, por favor! -
Rollos y rollos de papel de cocina-pañuelos de papel-toallitas-potitos-yogures- un par de cucharillas-pechitos-cambiadores.
Sencillísimo: una madre/ un padre/ ambos/ alguien muy cercano a la familia que echa una mano con las compras imprescindibles. Era el cuarto de este tipo en lo que llevaba de mañana.
-Uno más:
 Whisky-hielo-patatas fritas-nata-velitas olorosas-pizza. ¿Ya está?
Una pareja que se lo va a pasar la mar de bien esta noche. Ajá, sí relativamente fácil también.
Prensa rosa- helado-crema hidratante-cera de depilar- bombones.
Doña corazón solitario que se prepara para una noche más en blanco.
- Mantengan la fila, gracias.
Esparadrapo-salfumán-cuchillas-algodón-lejía- tres cuchillos de gran formato.
Arqueó la ceja. El listado de la compra se salía de los márgenes de la cotidianidad. Enfocó con un atisbo de curiosidad. El cliente tenía un semblante anodino pero su mirada era dura.
-¿Hay algún problema? –murmuró-.
-Ninguno -dijo mientras le señalaba el importe-. Sólo me preguntaba qué haría con esta compra el fin de semana.
Enseñó los dientes en un atisbo de sonrisa y su gesto olía a peligro.
-En realidad no querrías saberlo, preciosa.
Tras pagar en efectivo, arrambló el carrito y desapareció más allá de las puertas automáticas.


Se quedó con la fortísima sensación de que debía haber llamado a seguridad.

miércoles, 8 de julio de 2015

¿Seguro que estás bien? (Tres micros en uno)

A muchas personas les molestan los ruidos cotidianos, sobre todo si no son los suyos: el agua del canalón desbocado los días de lluvia, las pisadas con o sin tacón, el taladro persistente de quien se pelea con la pared, los sollozos de los niños…
 A mí me encantan. Siempre me han hecho compañía, estimulan mi imaginación y hacen sentirme parte de un ser vivo que sobrevive a los meses de verano en un desierto urbano casi postnuclear.
Precisamente en estos días, si no caigo frita durmiendo a Júlia,  las historias me llegan a través de estos sonidos; que serán domésticos, pero nunca jamás domesticados. Siempre se las han ingeniado para escapar libremente  a través de balcones y ventanas abiertas por mucho que se imponga el aire acondicionado.  Estos tres micros en uno se lo debo a la batidora de Silvia, que me desveló haciendo una papilla de urgencia para su niña.




1 
(En cualquier patio de vecinos)
-¿¡Nenacuándoregreastéis!!?
(MUA-MUA-MUA)
Las escaleras, los patios de vecinos, los ascensores...
todos los lugares comunes de encuentro me fascinan.
-¡Anoche! ¡Llegamos agotados…
-La verdad es que haces mala cara. ¿Te encuentras bien?
-Hija, es que no hemos pegado ojo…Mira que hablé con Lola antes de irnos y no ha servido de nada. Anoche otra vez: mueve los muebles, pasa la aspiradora a partir de las doce, la perra sin parar de ladrar. Su insomnio es un desvelo para los demás…
-Cariño, no te dije nada para no amargarte las vacaciones. A Lola le dio un ataque al día siguiente de marcharos y, sin familia, Cuqui acabó en la perrera.
¿Seguro que te encuentras bien?


2 
-¡¿Pero no hablaste con ella la semana pasada?!
-Toni, es mayor, pero ni está sorda ni está loca…tiene insomnio crónico y no mira por los demás ¿Qué hora es?¿Las doce?
-Las una. La hora habitual para pasar la aspiradora y mover los muebles. ¡¡Rediós!! Voy a deshacer el equipaje y aprovecho este desvelo. Señor, qué cansancio…Ten, que te están entrando whatsapps.
Si por lo menos se callara la perra…
- Mhh. Es Carmen, que nos ha visto entrando las maletas…Otra que sufre a Lola. Nos pregunta qué tal estamos… 
-¿Por qué pones esa cara? ¿Qué les has dicho?
-“Marga, a Lola le dio un ataque la semana pasada. No te dije nada para no amargarte las vacaciones. Su piso está vacío y Cuqui en la perrera. ¿Seguro que estás bien?”

3
RINGGGGG
-¡Va!
-(Abriendo la puerta) Marga, acabo de encontrarme a Carmen en el portal y a qué no sabes qué me ha contado…¿¿Pero qué es este ruido??

-Lleva así desde que me dejaste. Está claro que hablar con Lola no sirvió de nada. Los muebles de aquí para allá, la perra ladrando, la aspiradora a plena potencia…¿Por qué pones esa cara? ¿Estás bien?

jueves, 21 de mayo de 2015

45 minutos

Le había costado su antiguo número, pero entendió inmediatamente que había valido la pena: admiró su tacto, su diseño innovador, el color, la rapidez del navegador. Que tuviera que recogerlo justo ese mismo día era una suerte. ¡Hoy!¡Precisamente hoy que tenía 45 maravillosos minutos libres!
Llegaron a la piscina y se sentó en el punto estratégico: exactamente entre la pared y la cámara de refrescos. El lugar idóneo para mirar sin ser visto y para aislarse del resto de padres. 
Así, mientras su niño se lanzaba al agua; él pudo zambullirse en el mundo virtual: correo-twitter-facebook-un blog-otro blog-un comentario-rápido-rápido-otro comentario-pinterest-google. 45 minutos para ponerse al día, para explorar, para volar. Su inmersión fue tan profunda que no oyó ni escuchó nada más. Sólo la alarma le sacó de su ensimismamiento para indicarle que debía volver al vestuario.
Cuando levantó la mirada, no vio a nadie al otro lado del cristal. La sala de espera también estaba desierta. Los padres se agrupaban justo en la entrada y le lanzaron miradas que no supo interpretar.
Sólo empezó a preocuparse al vislumbrar las batas blancas y los agentes uniformados.

-Usted es el padre que andábamos buscando…

viernes, 21 de septiembre de 2012

Vacío en 1, 2, 3...

Estos tres micros los escribí en torno a una revista monográfica cuyo tema central era “el vacío”. En él, tenían cabida todas las acepciones: desde el “Soy Nadie” de Ulises contra Polifemo; al “Libro vacío” de la periodista mexicana Josefina Vicens que, por desgracia, fui incapaz de encontrar. Al grito “Me importa más mi vida que mi propia literatura”, Vicens sólo escribió dos novelas, pero fueron suficientes para ganar premios que sólo consiguieron por delante de ella Octavio Paz y Juan Rulfo.

21 de septiembre: Día Mundial de la lucha contra el Alzheimer. El vacío total.



Vacío en 1, 2, 3…



1

Soledad le abrió la puerta cuando entró en su piso alquilado, blanco, vacío e impersonal.

-Pronto conocerás a mi hermana mayor-musitó-.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue buscar la sala de profesores de su instituto. Nada le salió al paso vestida de gris fantasmal.

-Encantado de conocerte. Eres nuevo, ¿verdad? Se nota por el destello de tu mirada. No te preocupes, pronto se te pasará. Entra, entra…Te presentaré a la excelente Triple A.

El señor Abatimiento, doña Autosuficiencia y Don Aburrimiento cabecearon a modo de saludo.





2

(Anuncio por palabras)

Se vende cochecito de bebé sin estrenar.



3

-“Dicen que el tiempo lo borra todo”.

-Tómate la pastilla, anda. Descansa.

- ¿Es lo mismo que “El tiempo lo cura todo”?

-Tal vez.

jueves, 23 de febrero de 2012

Sólo tiene exceso de imaginación

-Lo que le ocurre es fruto de una imaginación exaltada y de un cóctel hormonal que está a punto de explotar. Ni internet, ni televisión, ni redes sociales. Y que le de el aire -dictaminó con aire de suficiencia-. Por lo demás, no tiene nada.

Él, que había permanecido ceñudo y tozudo en su mutismo, sólo dijo: “En la nada está todo lo demás”.

Y yo, muerta de la vergüenza, pacté con mi marido, navegué por portales y le metí a tirones en el coche. El camino al mar era largo. Paramos en la gasolinera a las afueras de Madrid y al volver del baño, la ausencia.

Le pregunté a la familia que estaba aparcada a nuestro lado.

-Por favor, ¿han visto a mi hijo?

Madre y abuela negaron con la cabeza, pero la niñita de la piruleta dijo:

-Sí, sí. Se ha ido a palacio con la chica rara del vestido largo.

Le encontró la Guardia Civil en el entorno de Aranjuez hablándole a la nada como siempre.
Ahora mismo le escucho en su cuarto. ¡Qué haremos, Señor!