jueves, 9 de marzo de 2023

La verdad de Angustias

 De verdad que esto me lo he de mirar. ¿Qué me pasa con esta obra de teatro? La verdad de Angustias transforma el personaje reprimido, pasivo y amargado de la hija mayor de Bernarda en otro activo, consciente de su sexualidad y valiente. Supongo que si he de lanzarme a publicar esto, ha de ser hoy: un ocho de marzo. Me gustaría saber qué pensaría de esta locura mía el autor...

No soporto oírte hablar de Evaristo porque me recuerda lo que jamás he tenido. Presumes de escuchar tras las paredes aunque, en realidad, solo ves lo evidente. Pero, ¿y yo?¿Me ves a mí? Cuando lo de Adela y Pepe le estalle en las narices a mi madre me voy a a atrever. ¡¡¡Me voy a atrever y te lo voy a decir!!! Qué importa nada ya...El pueblo entero se hunde. Aguantaría la amargura de salir de esta casa casada con Pepe; pero Poncia, no soportaría no volverte a ver.

jueves, 7 de abril de 2022

En casa de Bernarda

 

La obra de Lorca siempre me conmueve y me inspira. Cuando la trabajo en clase algo en mí se desata y se desboca. Lo noto yo y lo notan los chavales: es como la poesía. Te lleva a otro lugar. Salta el tiempo y el espacio; y cuando grito que me gustaría tener el poder de Bernarda para “tener un rayo entre los dedos” -y lanzárselo-en quien realmente pienso es en la desesperación de Adela. Desnuda o vestida de verde, toma las riendas de su vida para doblegarla “con la fuerza de su dedo meñique”.


Escucho los cascos de su yegua por el empedrado y me aferro al colchón hasta que los nudillos se quedan blancos. Descabalga y me embriaga su perfume. Me llega su aliento, que se cuela atravesando la reja. Trepa por el cuello hasta mi boca y me sabe a tabaco y a libertad.

¡Entra! ¡Que revienten las vecinas, que reviente el pueblo entero, que solo importa que esa sonrisa no se la dirige a mi hermana! Ya puede caerse la casa enterrándonos a todos...

domingo, 2 de agosto de 2020

31 instantes de agosto

Estoy tan agotada mentalmente por el confinamiento por el pre y por el post, que vivo la llegada de septiembre entre la inquietud y la liberación. No desconecto de mis circunstancias, ni de mí misma ni de lo que me rodea. Mala señal. ¡Malísima! Al menos estoy volviendo a escribir para mí y comienzo "31 instantes de agosto", para recordar este verano que no lo es, que es transición a no sé muy bien qué, que es también espera y esperanza. Treinta y un momentos como treinta y una excusas para para estar ahí y no en otra cosa. Un instante para fijar el ahora y no en lo que debo hacer después, o llamar a... o recoger, o guardar. Son 31 instantes solo míos.

Evidentemente, esta entrada no se escribe de tirón. Paciencia.

1 de agosto. Bendito chorro de agua helada en la ducha de la piscina. Casi noto como mi piel se evapora, cómo me convierto en efervescencia. Llego exhausta y boqueando tras una sesión de limpieza fuerte en casa sin aire acondicionado. El sudor me corre por el cuello y me llega hasta el culo. Se me pega el bikini y las bragas. Me estiro y me lanzo imaginariamente al Gran Azul. Hidratación instantánea. Menos mal, menos mal que han abierto...
2 de agosto. Cigarras de fondo en el porche de la casa de verano. Ni asomo del calor sofocante de ayer. Sí que noto el abotorgamiento, el cansancio y la apatía mental, precisamente porque estoy más distanciada y más despejada. Alucino que las hormigas hayan prosperado en el peor sitio del jardín. 
3 de agosto. Otra vez las cigarras y un parque casi vacío. Carmen me llama al móvil y recorro lugares comunes con ella. Espero volver a verla en clases. A ella y a su energía, su mala leche y su creatividad. 
4 de agosto. Casi me lo salto pero rescat al final del día.un instante de tranquilidad y frescura en la plaza del pueblo. Llega un té helado que me recuerda a orina y aún así me lo bebo (¿"Para qué pides un té, mamá, si no te gusta?") Qué difícil es encontrar algo rico, fresco, sin alcohol y sin azúcar. Alucino con la entrevista en la radio que una periodista le está haciendo a Clara Obligado. Habla de los que supuso su llegada a Madrid en el 76 y cómo sus vecinos se convirtieron en su familia adoptiva y le ayudaron a mitigar la soledad. Me siento plenamente identificada. Anoto en el blog de notas "La memoria del agua". Regalo de cumple, por favor.
5 de agosto. Mil instantes diseminados en una mañana intensa: envoltorios y tapones que no deberían estar, el canto del río, mi bajísima forma física, la arena de una playa fluvial...Cómo se nota que no nos hemos ido de vacaciones y todo el mundo está haciendo poco más o menos lo mismo. 

martes, 27 de agosto de 2019

La tauleta del divendres


En la tauleta sempre pense i parle en valencià i em resulta quasi insofrible saber que ja no será més. De vegades valores les coses quan ja saps que no es faràn i és el que m’ha passat. De fet, no tenia nom fins juliol, quan no anava a constituir-se més. En realitat, no ha sigut una valoració tardana sinó que quan aquesta es tancava, em quedava reflexionant sobre els temes parlats amb tanta profunditat mentre conduia per l’horta que no valoraba quin havia sigut el motor que havia produit eixa reflexió.  
Parle de la tauleta pel tamany; no per la importància. Aquesta estava constituida quasi sempre per un dos a dos. De vegades alguna altra persona s’afegia a la conversa, amb pressa, amb el café en les mans per botar en uns minuts dins d’una classe; però jo sentía que quan això passava es perdia una miqueta l’esència de la tauleta; que les converses enfeblien o circulaven per espais més comuns, més avorrits i també menys arriscats. Aquesta xarrada refrescant i profunda tenia hora d’inici i de finalització: entre les 15 i les 15.45 hores. Temps per a la fugida, temps per començar a còrrer perquè arribava tard a per la xiqueta. I mentre corria, també em sentía que durant tres quarts d’hora la meua ment també havia volat: com si m’haguès llegit un bon llibre, una boníssima novel·la que m’havia nodrit per dins.
Durant tres anys he estat amb Artur creuant-me amb ell en algún passadís, en algún claustre, en alguna reunió. En realitat ha sigut pura casualitat coneixer-lo millor: en un centre en el qual es superen el centenar de professors, si aquests no són de la teua especialitat, o comparteixes algún curs o tutoria, es tornen fantasmes. És un hola i un adéu, i poca cosa més al llarg de tot un any. No obstant això, el horari llarguíssim del divendres i la seua tendència a dinar abans del seu torn, ens feren coincidir per dinar junts ben passat, el migdia. En la tauleta s’han llançat  lectures, moltes, -Juanjo  Millàs- , s’han defensat els ovnis, la mort i allò hi ha més enllà. Hem parlat dels grans dels quals has de tindre cura, de responsabilitats, de viatges, de pobles abandonats, d’anarquia, del seu barri i del meu, de la recuperació dels espais públics, de les votacions i de la política, d’educació…De tot, però no de que es jubilava. Tan lúcid, tan intel·ligent i tan sorprenent. Tan fora del marge, tan original. ”La primera vegada que tracté de suicidar-me tenia 13 anys…” Com és posible que una persona tan excepcional tractara d’acabar amb si mateixa.
 Ha sigut un plaer, Artur. Et trobaré molt a faltar.

jueves, 9 de mayo de 2019

El Columpio


Qué poco hablo de lo que hago en clase-¡acabaré lamentando no ser sistemática en este oficio!- pero una es como es y no hay más remedio que serlo. Trasteando por Internet me he encontrado con un cortometraje que adoro y que funciona tremendamente bien con los chavales en todos los niveles. ES "El Columpio" y llamó mi atención por estar protagonizado por dos jovencísimos Ariadna Gil y Coque Malla. Coque es mi debilidad. Con su voz nasal y su aire de normalidad empanada me parece un icono de la juventud eterna, incluso ahora que estará muy cerca o rebasando los cincuenta. El corto lo utilizo para trabajar finales alternativos y el lenguaje corporal. Si se visiona sin voz se entiende a la primera. Cuando se visualiza por segunda vez se disfruta de una historia fresca a pesar de que se desarrolla en una parada pringosa de metro. La música le da un tono final dramático y divertido a la vez, con un vagón que se pierde mientras los espectadores decimos "¡pero qué par de gilipollas!" .

jueves, 2 de mayo de 2019

Muerto pero mío


Portada del libro "100 palabras para mamá"
Reescribo esta entrada porque me ha dado una alegría. Últimamente y desde hace un año y opuestamente a lo que pensaba que iba a suceder, no escribo nada. Transito del ruido de la clase al bullicio de la casa sin una línea en la cabeza ¿Será la felicidad? ¿Será que la escritura es un estado mental y no un estado físico? ¿Será que estoy dando de lado a mi esencia más básica? Será o no será o qué se yo o yo que sé, pero como no me da por encararme a la pantalla y escupir fuego, estoy publicando a cuentagotas y en papel lo que llevaba adormecido en mi blog. "Muerto pero mío" fue uno de los primeros micros que escribí y llevaba tiempo dormitando el sueño de los justos en un pendrive antes de colarse aquí. Hace unos meses lo presenté a la II Convocatoria de la editorial onubense "El libro feroz" y, sorpresivamente, fue elegido a principios de abril de entre 1300 relatos para una Antología que llevaba por título "Cien relatos para mámá". La mía el otro día se disculpaba por haber sido "tan rara". Pues bueno, rara sí que lo es. Bonica, también.  La negrura de los textos no viene de ella pero eso no voy a ser capaz de hacérselo entender. Feliz Día de la madre.
Este es el último micro de esta racha negra. Lo he recuperado de un pen drive antiguo y me ha entrado la risa al redescubrirlo. Lo tenía totalmente olvidado. 

-Muerto pero mío, -sollozó la viuda llorosa acariciando el anillo de boda-.
-Muerto pero mío, -gimió la amante bruñendo el diamante del brazalete-.
-Muerto, pero mío, -susurró el primogénito estrujando el documento que daba fe de la acaudalada herencia. 
-¡¡¡Muerto pero nuestro!!!-gritaron miles de vocecitas extasiadas. Presas de un incontenible frenesí se mesaban las patitas dispuestas a abalanzarse sobre el festín. 

martes, 7 de agosto de 2018

Diez cosas que (igual) no sabías sobre la autora de este blog


1 Mi verdadera vocación es la medicina. Pena tristísima que en mi camino se cruzasen las Matemáticas. Todavía me gustan los hospitales porque los veo como un lugar de recuperación y me apasionan las series de médicos. 
Tuve claro que mi destino no era seguir a Galeno cuando unos Reyes pedí un Vademecum y me trajeron un lavavajillas.

2 No sabía cuánto me gustaban los críos hasta que empecé a dedicarme a la docencia.

3 Soy tan gilipollas que me cae mal todo el mundo que conozco a primera vista. Como a estas alturas ya me conozco, mi niña interior me susurra "espera" y siempre le hago caso. Si la enana está calladita, mejor no hago experimentos.

4 Tengo la gran ventaja de reconocer la desgracia y la felicidad en cuanto asoman la patita por la puerta. “Era inmensamente feliz y no lo sabía”. Pues yo sí, sí lo sabía. Ahora mismo sé que lo soy y sé que lo sé y es la dicha pura.

5 Mi hija me ha salvado de muchas cosas; pero sobre todo me ha salvado de mí misma.

6 Tengo amigos que no me los merezco. Uno de ellos y me escribe, me anima y tira de mí cuando tiene mil veces más talento que yo. Rebosa ingenio y sabe mil idiomas. Se merece todo el éxito del mundo en las mil iniciativas que emprende.

7 En cuanto llego a una casa nueva busco instintivamente si en las estanterías se guardan libros.
8 Mentalmente no rebaso los 28 años. Mis neuronas no envejecen, mi espalda me recuerda que sí.

9 Sé que no voy a perdonarme no tener más hijos.

10 Me encantaría saber si el primer chico del que me colé supo alguna vez cómo me sentía. ¿Cambiaría en eso alguna cosa? Pues no, evidentemente, no y qué pava me siento al completar este décimo punto pero esto no es más que un blog personal (¡ja!). Me sentía horrorosa para intentar nada y ahora repaso fotos antiguas y pienso: “¡Rediós! Si no estaba tan mal…”