Qué poco hablo de lo que hago en clase-¡acabaré lamentando no ser sistemática en este oficio!- pero una es como es y no hay más remedio que serlo. Trasteando por Internet me he encontrado con un cortometraje que adoro y que funciona tremendamente bien con los chavales en todos los niveles. ES "El Columpio" y llamó mi atención por estar protagonizado por dos jovencísimos Ariadna Gil y Coque Malla. Coque es mi debilidad. Con su voz nasal y su aire de normalidad empanada me parece un icono de la juventud eterna, incluso ahora que estará muy cerca o rebasando los cincuenta. El corto lo utilizo para trabajar finales alternativos y el lenguaje corporal. Si se visiona sin voz se entiende a la primera. Cuando se visualiza por segunda vez se disfruta de una historia fresca a pesar de que se desarrolla en una parada pringosa de metro. La música le da un tono final dramático y divertido a la vez, con un vagón que se pierde mientras los espectadores decimos "¡pero qué par de gilipollas!" .
¿Describir un blog? Supongo que tendría su utilidad si fuera un blog temático. Cosa que ya sé de entrada que éste no lo será. Ni siquiera sé por qué lo he abierto. Sólo sé que echo tanto de menos redactar que su ausencia me hace daño. Escribir me sienta bien. Escribir a la follie -como diría mi amiga Olivia- a lo que salga, a bote pronto...Qué bueno.Qué libertad.
jueves, 9 de mayo de 2019
jueves, 2 de mayo de 2019
Muerto pero mío
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| Portada del libro "100 palabras para mamá" |
Reescribo esta entrada porque me ha dado una alegría. Últimamente y desde hace un año y opuestamente a lo que pensaba que iba a suceder, no escribo nada. Transito del ruido de la clase al bullicio de la casa sin una línea en la cabeza ¿Será la felicidad? ¿Será que la escritura es un estado mental y no un estado físico? ¿Será que estoy dando de lado a mi esencia más básica? Será o no será o qué se yo o yo que sé, pero como no me da por encararme a la pantalla y escupir fuego, estoy publicando a cuentagotas y en papel lo que llevaba adormecido en mi blog. "Muerto pero mío" fue uno de los primeros micros que escribí y llevaba tiempo dormitando el sueño de los justos en un pendrive antes de colarse aquí. Hace unos meses lo presenté a la II Convocatoria de la editorial onubense "El libro feroz" y, sorpresivamente, fue elegido a principios de abril de entre 1300 relatos para una Antología que llevaba por título "Cien relatos para mámá". La mía el otro día se disculpaba por haber sido "tan rara". Pues bueno, rara sí que lo es. Bonica, también. La negrura de los textos no viene de ella pero eso no voy a ser capaz de hacérselo entender. Feliz Día de la madre.
Este es el último micro de esta racha negra. Lo he recuperado de un pen drive antiguo y me ha entrado la risa al redescubrirlo. Lo tenía totalmente olvidado.
-Muerto pero mío, -sollozó la viuda llorosa acariciando el anillo de boda-.
-Muerto pero mío, -gimió la amante bruñendo el diamante del brazalete-.
-Muerto, pero mío, -susurró el primogénito estrujando el documento que daba fe de la acaudalada herencia.
-¡¡¡Muerto pero nuestro!!!-gritaron miles de vocecitas extasiadas. Presas de un incontenible frenesí se mesaban las patitas dispuestas a abalanzarse sobre el festín.
martes, 7 de agosto de 2018
Diez cosas que (igual) no sabías sobre la autora de este blog
1 Mi verdadera vocación es la medicina. Pena tristísima que en mi camino
se cruzasen las Matemáticas. Todavía me gustan los hospitales porque los veo como un
lugar de recuperación y me apasionan las series de médicos.
Tuve claro que mi destino no era seguir a Galeno cuando
unos Reyes pedí un Vademecum y me trajeron un lavavajillas.
2 No sabía cuánto me gustaban los críos hasta que empecé a
dedicarme a la docencia.
3 Soy tan gilipollas que me cae mal todo el mundo que conozco a primera vista. Como a estas alturas ya me conozco, mi niña interior me susurra "espera" y siempre le hago caso. Si la enana está calladita, mejor no hago experimentos.
4 Tengo la gran ventaja de reconocer la desgracia y la
felicidad en cuanto asoman la patita por la puerta. “Era inmensamente feliz y no lo sabía”. Pues yo sí, sí lo sabía.
Ahora mismo sé que lo soy y sé que lo sé y es la dicha pura.
5 Mi hija me ha salvado de muchas cosas; pero sobre todo me
ha salvado de mí misma.
6 Tengo amigos que no me los merezco. Uno de ellos
y me escribe, me anima y tira de mí cuando tiene mil veces más talento que yo. Rebosa ingenio y sabe mil idiomas. Se merece todo el éxito del mundo en las mil
iniciativas que emprende.
7 En cuanto llego a una casa nueva busco instintivamente si en las estanterías se guardan libros.
8 Mentalmente no rebaso los 28 años. Mis neuronas no
envejecen, mi espalda me recuerda que sí.
9 Sé que no voy a perdonarme no tener más hijos.
10 Me encantaría saber si el primer chico del que me colé
supo alguna vez cómo me sentía. ¿Cambiaría en eso alguna cosa? Pues no, evidentemente, no y qué pava me siento al completar este décimo punto pero esto no es más que un blog personal (¡ja!). Me sentía horrorosa para intentar nada y ahora repaso
fotos antiguas y pienso: “¡Rediós! Si no estaba tan mal…”
martes, 17 de julio de 2018
Abro una puerta nueva
Ha acabado siendo mía casi sin proponérmelo pero con la
certeza de que si iba a ser no, debía de pasar cierto tiempo hasta que se
borrase de mi mente esta fijación que había dejado en mí desde que entré en
ella.
Rebosa
las vivencias que cualquiera podría expresar
cuando se muda y estrena vivienda, aquí he descubierto aspectos cotidianos en los que antes no me habría detenido. Hablo de una herencia en forma de plantas africanas que jamás
habría visto; del reflejo en forma de letra que hace el sol del Oeste en la
pared de mi habitación. Un bosque de tejados que se despliega en cualquier
dirección y que acaba en verdes y azules. Descubro la vida en las alturas de
mis vecinos: quién cena hoy en la terraza, quién está celebrando un cumpleaños
en familia, quién acaba de terminar la jornada en la playa. Puedo hacer un calendario
con futuras plantaciones y planificar actividades infantiles al aire libre o la
posibilidad de hacer fotos geométricas siguiendo la curva de la escalera de
caracol. Desde el sofá puedo seguir la línea silenciosa de los aviones –y
contarlos y volverlos a contar-y regar con manguera, a lo Carmen Maura en
“Mujeres al borde de un ataque de nervios”. Respirar y seguir el recorrido de
la luna. Lamentar la contaminación luminosa una y otra vez.
Qué bien se está
aquí…
sábado, 9 de diciembre de 2017
Doce voces en Marxalenes
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| Aspecto de la calle Marchalenes a mediados de los 80. |
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| Portada del libro. |
Cuando por circunstancias familiares seguí estudiando en un
colegio de élite y me preguntaban por Marxalenes, me miraban con una mezcla de
desconocimiento y pánico. Aquello estaba bien lejos de la cuadrícula perfecta del
Ensanche. Acabó por expulsarme de allí la escalada enloquecida de los precios y
la carrera descontrolada de un urbanismo que arrasaba cultivos, ordenaba el
arrabal y uniformaba los descampados para que todo estuviera bien ordenadito. Ahora,
me encanta reconocer comercios que perduran a pesar de los pesares. Me gusta
cruzarme con los vecinos y
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| El acto se desarrolló en la sede de la Asociación |
“Doce voces frente a la violencia contra la mujer” es una publicación coral muy pequeña, editada por la Asociación de Mujeres de Marxalenes, hecha con otras once mujeres para escribir un libro que es una muesca diminuta, liliputiense, pero presente y orgullosa para luchar contra este espanto. Es también especial porque la mayoría de los relatos está hecho a partir de un Taller de Escritura, y porque muchos de los cuentos son autobiográficos: hay dolor, hay malos tratos, hay incomprensión pero también superación, esperanza y vergüenza ajena, que no propia. Todavía no entiendo muy bien por qué fue escogido porque creo que “El único de su clase” no acaba de encajar en la filosofía pero le agradezco a Ginés Vera, promotor de esta publicación, el
incluirlo. Gracias a las mujeres que levantaron la mano en el acto de presentación, orgullosas de decir “yo soy superviviente”.
El barrio se mueve y está vivo.
-La Asociación de Mujeres de Marxalenes está en la Avenida
Portugal 57 de Valencia. Tel: 962 059371
domingo, 24 de septiembre de 2017
Móntame una escena
Una entrada puramente informativa, pero que me llena de ilusión: acaba de salir del horno, todavía crujiente, humeante y casi palpitante la V edición del libro "Móntame una escena",
del taller de escritura de Literautas. Esta vez, está integrado exclusivamente con microrrelatos hechos con un máximo de cien palabras. Participo con "En casa de Bernarda", un micro dedicado a la desesperada Adela, uno de mis personajes favoritos de Lorca, y que también puedes leer en este blog. El libro está disponible de forma gratuita en versión digital, pero también se puede comprar en papel a través de Amazon. Todos los beneficios que se consigan se donarán a la ONG Educacion Sin Fronteras (www.educacionsinfronteras.org/es)
Para haceros con una copia del libro, clicad aquí:http://www.literautas.com/es/taller/libro-taller-montame-una-escena-recopilacion-5/
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| Portada del libro, |
Para haceros con una copia del libro, clicad aquí:http://www.literautas.com/es/taller/libro-taller-montame-una-escena-recopilacion-5/
Gracias por leer. Gracias por colaborar y participar.
lunes, 4 de septiembre de 2017
En esta casa se folla todas las noches a las once
En alguna ocasión ya he mencionado la especial relación que tengo con las peluquerías y con quienes la regentan (habitualmente, mujeres). Ellas son mi puerta de entrada a las localidades por las que he pasado y, en este redescubrir de mi barrio, me he encontrado con Luz. Es de Medellín, lleva la vida muy vivida y, no sé si será por su nombre o por qué, tiene más energía que un faro. Espero que su pareja se tome muy en serio la nueva norma de su casa.
EN ESTA CASA SE FOLLA TODAS LAS NOCHES A LAS ONCE
Su marido era modelo de exactitud, pulcritud y orden.
Destacado militar, al año de casado había decidido tomar las riendas de la
gestión de su casa. Su mujer, a quien adoraba, era una caótica convencida con
la que, por supuesto, no podía contar. Después de pensarlo un poco, punto por
punto anotó en la puerta de la nevera varias medidas inevitables destinadas a
llegar a buen puerto todos los meses.
A saber:
2 El automóvil se lava el último fin de semana de cada mes.
3 Arroz y pasta, sólo los domingos.
4 Ejercicio suave y/o paseo, todos los días de 9 a 10 h.
5 Primer fin de semana de mes, revisión y puesta a punto de
los recibos más habituales. Véase gas, agua, luz…
.
.
.
Y las instrucciones seguían y seguían hasta completar un
decálogo de buenas maneras.
“Mira la puerta de la
nevera cuando llegues a casa”, le dijo en un mensaje.
Al entrar en la cocina, Marga leyó las anotaciones. Frunció el
ceño y redactó una más,. Después de pensarlo un poco, subrayó en rojo el paréntesis:
11 En esta casa se folla todas las noches a las once. (Estés
o no).
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