viernes, 8 de febrero de 2013

Si quieres llegar lejos en política...

Manuel Vicent. Editorial Alfaguara.
En la librería Gaudí, esperando a que me dijeran qué ocurría con “Son de mar”, me decido a comprar el último libro de Manuel Vicent. Es una ficción de la transición hecha a través de la “memoría láctea” de Suárez: de la amistad entre él y el rey, de la muerte de Franco, del 23-F, de los acontecimientos que marcaron la vida política de este país y, en definitiva, de los recuerdos que el presidente de gobierno ya no tiene. En esta ensoñación imaginada, pero tan certera que asusta, el gobernador civil en Ávila aconseja al joven Suárez qué hay que hacer para triunfar en política:



“Si quieres llegar lejos en política no te olvides nunca de mandar un ramo de flores a la mujer parturienta de cualquier mandamás. Usa tu memoria para recordar el nombre y apellido, la onomástica y cumpleaños de los superiores en el mando. Aprovecha que tienes una dentadura de primera calidad para reír hasta la carcajada las gracias de tu jefe inmediato (venga o no a cuento) y es importante que en algunos casos se te vea hasta la campanilla del gaznate. Aprende a terminar los abrazos dando palmaditas madrileñas en el costillar, lo mismo del amigo que del enemigo. En principio, dale la razón a todo el mundo, hasta el momento en que sepas que te la deben dar a ti y entonces exígela con autoridad, sin miedo. Más que el talento, en política lo que vale es la cintura”.


La cintura, las tragaderas y no mirar pelo. Nada se dice de la importancia de la formación, ni de la experiencia ni de la honradez. Y así nos va, ya sea en la década de los setenta o en 2013. Quiero más paisaje mineral, Vicent. Quiero más cine de verano imaginado desde el balcón.

-"El azar de la mujer rubia", Manuel Vicent. Editorial Alfaguara.

sábado, 15 de diciembre de 2012

100 pelis de adultos...para ver con niños

Siempre he pensado que las personas nacidas a mediados de los 70 fueron afortunadas en cuanto a cine se refiere porque llegaron a la edad perfecta a la década de los ochenta: una época muy rica en un tipo de largometraje familiar, que combinaba aventuras, misterio, y mucho-mucho humor, y que conseguía que todo el mundo se lo pasase realmente bien en las salas. Era el momento de las primeras cintas de Steven Spielberg, de George Lucas, de Allan Parker…“100 pelis de adultos para ver con niños” incluye estas cintas, y otras 90 más. Como no es cuestión de revelarlas todas (¡pobres autores!), sólo he escogido algunas. Reconozco que en mi selección he sido conservadora: las han pasado mil veces por la televisión, pero siguen siendo igual de válidas para llenar una tarde tonta o unas horas ahora que en Navidad se pasan muuuucho tiempo con la familia y los adultos pueden llegar a sentirse desbordados de tantísimo dibujo animado. El éxito depende del sentido del humor de los padres, del momento y de la edad de los niños. Además, leyendo el libro me he acordado de antiguas salas de Valencia en las que vi originalmente estas cintas y de lo bien que me lo pasé.



Porque hay vida más allá de Disney…




1-Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000)
La historia del niño que quería ser bailarín pese a la oposición de toda su familia entra a la primera a los chavales. De fondo en esta cinta, está la lucha obrera de los mineros contra el gobierno férreo de Margaret Thatcher y una BSO estupenda, que me compré directamente tras salir del cine (T-Rex, The Clash).

“-¿Qué sientes cuando bailas?
-Es como si desapareciera…es como si desapareciera y todo mi cuerpo cambiara. Como si tuviera fuego dentro y me veo volando, como un pájaro. Siento como electricidad…Sí, como electricidad”



2.-Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986)
Extraordinaria por su creatividad: los muñecos de trapo de Jim Henson son los protagonistas de esta película y una todavía se sorprende al encontrarse a Jennifer Connelly preadolescente en uno de sus primeros trabajos. El personaje principal lo ocupa David Bowie: elegante, inquietante y seductor, quien interpreta al líder de todas las criaturas que habitan en el laberinto. Los chavales alucinarán con las puertas parlantes, el llamarocas… Hay una escena que calca las escaleras imposibles de Escher.
¡¡No tienes poder sobre mí!!



3.-Esta casa es una ruina (Richard Benjamín, 1986)
Las veces que me he acordado de esta película en mis mudanzas… Inolvidables las secuencias de la escalera, de la caída de la bañera y del pollo/pavo volando por la ventana tras el estallido de la instalación eléctrica. No puedes parar de reír.

4 ET (Steven Spielberg, 1982)
De esta cinta, recuerdo intensamente las colas interminables que se organizaban en la taquilla de los cines Oeste (hoy un supermercado, creo) y la ansiedad por pensar que nunca jamás entraríamos, que se agotaban las entradas y ¡¡que seguíamos sin poder aparcar!!. Los niños de corta edad se la aprenden de memoria. La lagrimita cuando el extraterrestre cae enfermo también está asegurada.
5.-Indiana Jones: en busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981)
Esta es la cinta que los autores han incluído en el libro aunque, personalmente, me gustó más la segunda parte: “Indiana Jones en el templo maldito” De hecho, creo que es la película que más veces he visto en mi vida (sí, sí, así de intelectual soy yo) y la hagan las veces que la hagan, me quedo a verla sí o sí. Perfecta toda ella: desde la búsqueda del antídoto a puntapiés entre los cubitos de hielo, al corazón palpitante en llamas. Algunos amigos míos licenciados en Historia siempre me gritan cuando sale el tema: “¡Si es un saqueador!-¡Si está llena de incorrecciones!. Nadaaa, ni caso… Es una película de aventuras redonda.



6 La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954)
A esta película le debo mi simpatía por la fotografía y la querencia que siento por las cortinas y por los patios interiores. Me gusta adivinar qué tipo de personas viven en ella: si viven solas, si viven con personas mayores, si les gusta la jardinería o en qué trabajan. Parece raro que una cinta de Mr. Hitchcok funcione, pero las niñas alucinan con la gracia de Grace Kelly y sus vestidos. Esa sí que fue una princesa.

7 Little Miss Sunshine (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2006)
Hay que advertir que tras esta película, las niñas no pararán de repetir el bailecito freak del super-freak. Me gusta porque es también una oda a la familia no convencional y a la imperfección.

8.-Los Goonies (Richard Donner, 1985)
Como bien dice este libro, “Esta película forma parte de la memoria infantil cinematográfica que todo adulto lleva dentro”. ¡Pues claro que sí! Si hasta han hecho camisetas. La escena del órgano-esqueleto es inolvidable, igual que el descubrimiento del barco pirata o la búsqueda del tesoro. Es de las cintas que no fallan las pongas cuando las pongas: un día de lluvia, una mañana sosa, unas horas tontas antes de ir a cualquier sitio…



9.-Super size me (Morgan Spurlock, 2004)
Este documental me ayudó a ganar unas oposiciones y lo he probado en clase con resultados muy buenos. En el libro se indica que una profesora amiga de los autores lo probó con alumnos de 6º de Primaria de tirón. (¡Serían talentosos o alumnos precoces como poco!) Con fieras de tercero de la ESO en adelante, sí funciona, y con críos de más corta edad también, pero a trozos. Morgan Spurlock no consiguió finalizar su experimento (30 días alimentándose en una cadena de comida rápida) y su hígado se lo agradeció.
Estarán un mes pensándose dos veces entrar en un restaurante de comida rápida.



10.-Un pez llamado Wanda (Charles Crichton, 1988)
Esté con quien esté cuando hemos terminado de ver esta película, siempre llegamos a una única conclusión: ¡¡Pero qué risa!! John Cleese, Kevin Kline, Jaime Lee Curtis y Michael Palin hacen llorar. Aunque los chavales no la entiendan por completo, tiene secuencias tan graciosas que no importa que no comprendan el todo.

Y ya está. Por supuesto, no estoy de acuerdo con toda la selección. Por ejemplo, no entiendo cómo han incluído en el listado “Friends” o“Grease” y han dejado fuera a “Fama”, (la cinta original de Allan Parker, 1980) o a las baldosas amarillas de Dorothy (“El mago de Oz”, Víctor Fleming, 1939). Hay cintas en blanco y negro; otras que pertenecen a las décadas de los cuarenta y cincuenta; y algunas de terror y ciencia ficción estupendas (“Alien, el octavo pasajero”) así que, nada,sólo hay que elegir según el gusto del consumidor y del pequeño consumidor.


-100 pelis de adultos para ver con niños, de Noelia Terrer y Carlos Rubio. (Se lee enseguida, yo me salté dos paradas de metro por lo emocionada que estaba). De Litera Libros.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi blog hecho con el lado derecho

Estreno un nuevo blog con vocación informativa. Personalmente sé que no es el mejor momento para abrirlo, pero cuando se trata de comunicar no atiendo a plazos y voy a dentelladas, robando el tiempo que no tengo. Hay tan pocos datos sobre la Incontinencia Pigmenti y los que hay están tan dispersos y tan tecnificados, que no se me ocurre una manera mejor para devolver el gran favor que me han concedido.


María José, el personaje de Juanjo Millás, afirmaría que el blog está hecho con “el lado derecho”. Como mi lado izquierdo sigue por aquí vivo y algún texto saldrá zurdo seguro, pues no me importa nada.


miércoles, 10 de octubre de 2012

De les meravelles

Quines coses es troben a faltar quan una es troba fora de casa.
  
Una pensa que els amics. Que la familia. Que la teva vida quotidiana.. , però em meravella aturar-me aquesta nit i pensar en la pitera salvatge que està menjant-se tota l’andana, en les converses a la parada del metro, en la caiguda de la tarda sobre els camps. Trobe a faltar això com abans apropar-me al cor de València creuant un pont amb res en les butxaques .

I és precissament, ara, estant fora, quan m’he trobat amb el fill del forner i amb la seua « Postal ». Anava a incloure altre poema, el més conegut, però és aquest i no un altre el que ha d’estar ací.

Saps que han llevat la teua estatua de la plaça del poble? Què diries d’aquesta situació? Amb tot el que passares… (Ara ja tenim televisió!!)

Només necessite parlar en valencià quan estic amb els xiquets quan dormen, amb les plantes i amb els gats. Però aquesta entrada havia de ser en valencià.

Però com es posible que digueren que eres el poeta de la mort…

  POSTAL

(D'ells ahunits surt amor, d'algun acte.

Ausiàs March)

Arbres de l'Albereda, aquella font amable

que sona entre les fulles, el carrer de Colom,

el carrer de Russafa, i enllà el carrer de Xàtiva.

Caminàvem els dos aquell dia d'agost.

Tu duies un gesmil, distreta, en una mà.

Duies un vestit blanc que cenyia el teu cos.

No gosava tocar-te. Et mirava, només,

amb un amor tan gran com la Seu de Mallorca,

un amor cast i humil, un amor religiós,

amb unes ganes de plorar d'agraïment

perquè t'havia dit que et volia i m'havies

contestat que em volies. Irromperen de sobte

les trompetes de jazz, el carrer de Russafa

tan divers dels neons en els establiments,

alegre de teatres, de cafès i de vida.

Tu duies un fesmil en una mà;recorde

com el vares tallar mentre et parlava jo.

En arribar a casa, el duies a la boca.



-Quina sort tingueres, Isabel!


( Llibre de les Meravelles. Vicent Andrés Estellés)

viernes, 21 de septiembre de 2012

Vacío en 1, 2, 3...

Estos tres micros los escribí en torno a una revista monográfica cuyo tema central era “el vacío”. En él, tenían cabida todas las acepciones: desde el “Soy Nadie” de Ulises contra Polifemo; al “Libro vacío” de la periodista mexicana Josefina Vicens que, por desgracia, fui incapaz de encontrar. Al grito “Me importa más mi vida que mi propia literatura”, Vicens sólo escribió dos novelas, pero fueron suficientes para ganar premios que sólo consiguieron por delante de ella Octavio Paz y Juan Rulfo.

21 de septiembre: Día Mundial de la lucha contra el Alzheimer. El vacío total.



Vacío en 1, 2, 3…



1

Soledad le abrió la puerta cuando entró en su piso alquilado, blanco, vacío e impersonal.

-Pronto conocerás a mi hermana mayor-musitó-.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue buscar la sala de profesores de su instituto. Nada le salió al paso vestida de gris fantasmal.

-Encantado de conocerte. Eres nuevo, ¿verdad? Se nota por el destello de tu mirada. No te preocupes, pronto se te pasará. Entra, entra…Te presentaré a la excelente Triple A.

El señor Abatimiento, doña Autosuficiencia y Don Aburrimiento cabecearon a modo de saludo.





2

(Anuncio por palabras)

Se vende cochecito de bebé sin estrenar.



3

-“Dicen que el tiempo lo borra todo”.

-Tómate la pastilla, anda. Descansa.

- ¿Es lo mismo que “El tiempo lo cura todo”?

-Tal vez.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Lo que no

Ayer mismo en el sofá me asaltó este texto de Juan José Millás. Lo copio y subo a la carrera porque no había leído nada que explicase tan bien la demoledora sentencia de Nacho a la que le he dado mil vueltas: “En la vida importa lo que haces y lo que no. Lo que dices y lo que no”. Siempre he estado un pelín obsesionada con estos “lo que no”... pero con no tenerlos, con no dejarme nada en el tintero que creyese en ese momento que valía la pena. Creo que por esto mismo me dediqué al periodismo. Y por esta misma razón, lo abandoné.

Cortesía JJ Millás.
...pues bien, cuando mi amigo pronunció aquella frase (si hubiera tenido hijos, el mayor tendría ahora veinticinco años) pensé que en la vida de las personas era más importante lo que no sucedía que lo que sucedía. Aquel soltero aparente tenía en otra dimensión oculta una familia imaginaria, una familia que llevaba construyendo desde hacía veinticinco años. Pensé entonces que cada uno de nosotros lleva dentro un “lo que no”; es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que un “lo que sí”, que lo que le ha ocurrido. (...) Muchas de las mujeres que habían entregado a sus bebés a una madre falsa habían tenido después una vida feliz, en ocasiones llena de descendencia. Pero el hijo más importante era “el que no”.

Algunos de esos hijos, por su parte, habían crecido en familias falsas envidiables, pero una vez que se enteraban de su condición espuria no hacían sino añorar aquella otra familia inexistente, “la que no”.

Todo el mundo tiene una herida por la que supura un “lo que no”, que ningún “lo que sí”, por extraordinario que sea, logra suturar.

Juan José Millás. Dos mujeres en Praga.

viernes, 31 de agosto de 2012

Aguijón: me salgo por el margen

-Pobre blog, qué abandonado te tengo, con la alegría tan salvaje que me has dado desde el principio.




"Las manos", de MC Escher.
Este verano recibí un picotazo, un aguijonazo en plena playa. Viniendo de quién venía, era del todo imposible que hiciese daño; pero lo cierto es que su efecto se ha irradiado, se ha expandido por todo el cuerpo y esta entrada es prueba del efecto causado. En realidad, no debería de haber pasado de una buena y sorprendente conversación arena-toalla-arena. De aquí también proceden los cambios que efectúo en este blog. Son pequeñas transformaciones a las que he sido siempre reacia porque me parece que desvirtúan la idea original de este espacio; pero, sí, supongo que he de quitarme el escudo de bloguera antibloguera, si quiero seguir adelante. Porque de eso se trata, ¿no? Complejo de cangrejo, que me caen la mar de simpáticos, creo que no tengo. Ahora falta marcar el objetivo sin trazarlo. No sé cómo me las ingenio con dar en el blanco sin proponérmelo porque si lo busco, no hay manera…

Reconozco que mis argumentos cargados de razón no son suficientes; pero, para ello, ha tenido que pasar este cansancio largo y extenuante. Ha sido tan denso que pulsar una tecla me ha llevado dos meses. Además, soy amante de la dolce far niente, tremendamente autónoma y no quiero cargarme de (más) responsabilidades cada vez que meto la nariz en este espacio.

Si vuelvo a la arena y a Capote, y a tener que escribir como ejercicio sí que lo dejo del todo. Estructurarme siguiendo un calendario resulta una buena idea pero, aguijón, fíjate cuánto debe costarme que veo en un sencillo reloj de pulsera un juego de esposas. Tengo tanta cuadrícula en estos años que a la hora de escribir no soporto el papel rayado. Me salgo por el margen.

Subrayo que el vendaval no puede conmigo. Ya sabes que siempre ha sido mi gran terror aunque, paradójicamente, nada sería sin él. Supongo que si el relámpago te pilla por sorpresa o no querías dejarte atrapar llega a pulverizarte. Pero en mi caso, he ido corriendo como una loca a por él, plenamente consciente. Me he sentido como esos fotógrafos locos que recorren kilómetros y salvan obstáculos para ir a por la espiral mientras ésta lo desmigaja todo a su alrededor. El secreto es que dentro de mí tengo un búnker. Así que supongo que la solución radica en organizarme desorganizándome.

¿He de engañarme a mí misma? Pues sí, sí, algo así…

Qué texto más freak, Inma. Tienes que poner coto a este maldito vicio que tienes.