lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi blog hecho con el lado derecho

Estreno un nuevo blog con vocación informativa. Personalmente sé que no es el mejor momento para abrirlo, pero cuando se trata de comunicar no atiendo a plazos y voy a dentelladas, robando el tiempo que no tengo. Hay tan pocos datos sobre la Incontinencia Pigmenti y los que hay están tan dispersos y tan tecnificados, que no se me ocurre una manera mejor para devolver el gran favor que me han concedido.


María José, el personaje de Juanjo Millás, afirmaría que el blog está hecho con “el lado derecho”. Como mi lado izquierdo sigue por aquí vivo y algún texto saldrá zurdo seguro, pues no me importa nada.


miércoles, 10 de octubre de 2012

De les meravelles

Quines coses es troben a faltar quan una es troba fora de casa.
  
Una pensa que els amics. Que la familia. Que la teva vida quotidiana.. , però em meravella aturar-me aquesta nit i pensar en la pitera salvatge que està menjant-se tota l’andana, en les converses a la parada del metro, en la caiguda de la tarda sobre els camps. Trobe a faltar això com abans apropar-me al cor de València creuant un pont amb res en les butxaques .

I és precissament, ara, estant fora, quan m’he trobat amb el fill del forner i amb la seua « Postal ». Anava a incloure altre poema, el més conegut, però és aquest i no un altre el que ha d’estar ací.

Saps que han llevat la teua estatua de la plaça del poble? Què diries d’aquesta situació? Amb tot el que passares… (Ara ja tenim televisió!!)

Només necessite parlar en valencià quan estic amb els xiquets quan dormen, amb les plantes i amb els gats. Però aquesta entrada havia de ser en valencià.

Però com es posible que digueren que eres el poeta de la mort…

  POSTAL

(D'ells ahunits surt amor, d'algun acte.

Ausiàs March)

Arbres de l'Albereda, aquella font amable

que sona entre les fulles, el carrer de Colom,

el carrer de Russafa, i enllà el carrer de Xàtiva.

Caminàvem els dos aquell dia d'agost.

Tu duies un gesmil, distreta, en una mà.

Duies un vestit blanc que cenyia el teu cos.

No gosava tocar-te. Et mirava, només,

amb un amor tan gran com la Seu de Mallorca,

un amor cast i humil, un amor religiós,

amb unes ganes de plorar d'agraïment

perquè t'havia dit que et volia i m'havies

contestat que em volies. Irromperen de sobte

les trompetes de jazz, el carrer de Russafa

tan divers dels neons en els establiments,

alegre de teatres, de cafès i de vida.

Tu duies un fesmil en una mà;recorde

com el vares tallar mentre et parlava jo.

En arribar a casa, el duies a la boca.



-Quina sort tingueres, Isabel!


( Llibre de les Meravelles. Vicent Andrés Estellés)

viernes, 21 de septiembre de 2012

Vacío en 1, 2, 3...

Estos tres micros los escribí en torno a una revista monográfica cuyo tema central era “el vacío”. En él, tenían cabida todas las acepciones: desde el “Soy Nadie” de Ulises contra Polifemo; al “Libro vacío” de la periodista mexicana Josefina Vicens que, por desgracia, fui incapaz de encontrar. Al grito “Me importa más mi vida que mi propia literatura”, Vicens sólo escribió dos novelas, pero fueron suficientes para ganar premios que sólo consiguieron por delante de ella Octavio Paz y Juan Rulfo.

21 de septiembre: Día Mundial de la lucha contra el Alzheimer. El vacío total.



Vacío en 1, 2, 3…



1

Soledad le abrió la puerta cuando entró en su piso alquilado, blanco, vacío e impersonal.

-Pronto conocerás a mi hermana mayor-musitó-.

Al día siguiente, lo primero que hizo fue buscar la sala de profesores de su instituto. Nada le salió al paso vestida de gris fantasmal.

-Encantado de conocerte. Eres nuevo, ¿verdad? Se nota por el destello de tu mirada. No te preocupes, pronto se te pasará. Entra, entra…Te presentaré a la excelente Triple A.

El señor Abatimiento, doña Autosuficiencia y Don Aburrimiento cabecearon a modo de saludo.





2

(Anuncio por palabras)

Se vende cochecito de bebé sin estrenar.



3

-“Dicen que el tiempo lo borra todo”.

-Tómate la pastilla, anda. Descansa.

- ¿Es lo mismo que “El tiempo lo cura todo”?

-Tal vez.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Lo que no

Ayer mismo en el sofá me asaltó este texto de Juan José Millás. Lo copio y subo a la carrera porque no había leído nada que explicase tan bien la demoledora sentencia de Nacho a la que le he dado mil vueltas: “En la vida importa lo que haces y lo que no. Lo que dices y lo que no”. Siempre he estado un pelín obsesionada con estos “lo que no”... pero con no tenerlos, con no dejarme nada en el tintero que creyese en ese momento que valía la pena. Creo que por esto mismo me dediqué al periodismo. Y por esta misma razón, lo abandoné.

Cortesía JJ Millás.
...pues bien, cuando mi amigo pronunció aquella frase (si hubiera tenido hijos, el mayor tendría ahora veinticinco años) pensé que en la vida de las personas era más importante lo que no sucedía que lo que sucedía. Aquel soltero aparente tenía en otra dimensión oculta una familia imaginaria, una familia que llevaba construyendo desde hacía veinticinco años. Pensé entonces que cada uno de nosotros lleva dentro un “lo que no”; es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que un “lo que sí”, que lo que le ha ocurrido. (...) Muchas de las mujeres que habían entregado a sus bebés a una madre falsa habían tenido después una vida feliz, en ocasiones llena de descendencia. Pero el hijo más importante era “el que no”.

Algunos de esos hijos, por su parte, habían crecido en familias falsas envidiables, pero una vez que se enteraban de su condición espuria no hacían sino añorar aquella otra familia inexistente, “la que no”.

Todo el mundo tiene una herida por la que supura un “lo que no”, que ningún “lo que sí”, por extraordinario que sea, logra suturar.

Juan José Millás. Dos mujeres en Praga.

viernes, 31 de agosto de 2012

Aguijón: me salgo por el margen

-Pobre blog, qué abandonado te tengo, con la alegría tan salvaje que me has dado desde el principio.




"Las manos", de MC Escher.
Este verano recibí un picotazo, un aguijonazo en plena playa. Viniendo de quién venía, era del todo imposible que hiciese daño; pero lo cierto es que su efecto se ha irradiado, se ha expandido por todo el cuerpo y esta entrada es prueba del efecto causado. En realidad, no debería de haber pasado de una buena y sorprendente conversación arena-toalla-arena. De aquí también proceden los cambios que efectúo en este blog. Son pequeñas transformaciones a las que he sido siempre reacia porque me parece que desvirtúan la idea original de este espacio; pero, sí, supongo que he de quitarme el escudo de bloguera antibloguera, si quiero seguir adelante. Porque de eso se trata, ¿no? Complejo de cangrejo, que me caen la mar de simpáticos, creo que no tengo. Ahora falta marcar el objetivo sin trazarlo. No sé cómo me las ingenio con dar en el blanco sin proponérmelo porque si lo busco, no hay manera…

Reconozco que mis argumentos cargados de razón no son suficientes; pero, para ello, ha tenido que pasar este cansancio largo y extenuante. Ha sido tan denso que pulsar una tecla me ha llevado dos meses. Además, soy amante de la dolce far niente, tremendamente autónoma y no quiero cargarme de (más) responsabilidades cada vez que meto la nariz en este espacio.

Si vuelvo a la arena y a Capote, y a tener que escribir como ejercicio sí que lo dejo del todo. Estructurarme siguiendo un calendario resulta una buena idea pero, aguijón, fíjate cuánto debe costarme que veo en un sencillo reloj de pulsera un juego de esposas. Tengo tanta cuadrícula en estos años que a la hora de escribir no soporto el papel rayado. Me salgo por el margen.

Subrayo que el vendaval no puede conmigo. Ya sabes que siempre ha sido mi gran terror aunque, paradójicamente, nada sería sin él. Supongo que si el relámpago te pilla por sorpresa o no querías dejarte atrapar llega a pulverizarte. Pero en mi caso, he ido corriendo como una loca a por él, plenamente consciente. Me he sentido como esos fotógrafos locos que recorren kilómetros y salvan obstáculos para ir a por la espiral mientras ésta lo desmigaja todo a su alrededor. El secreto es que dentro de mí tengo un búnker. Así que supongo que la solución radica en organizarme desorganizándome.

¿He de engañarme a mí misma? Pues sí, sí, algo así…

Qué texto más freak, Inma. Tienes que poner coto a este maldito vicio que tienes.

viernes, 1 de junio de 2012

Siempre te estaré agradecida


Foto de Violeta de Lama.

Casi siempre que quedo con N las veo florecer: mientras hablamos de cualquier tema, mientras arreglamos el mundo en una hora, brota una de cada extremo de sus rizos. Soy la única que las ve y que se beneficia de su fragancia tranquilizadora, que borra y disipa mis dudas en una oleada violeta. En nuestra última cita me gritó antes de marcharse: “Inma, ¡organiza la estantería!”. Y, aunque hablaba metafóricamente, decidí tomar al pie de la letra su consejo y me puse a ello al llegar a casa: por algo hay que empezar.


Al llegar al tercer estante, recuperé uno de los libros de Rosa Montero, y de entre la dedicatoria, se escapó una imagen: vi a Chusi y a mí misma tiradas en los escalones de Distrito. Era tercer curso, en pleno ecuador y en plenos exámenes, intentando organizar el desbarajuste de papeles: nuestras preguntas, las que nos había aconsejado la profesora de Redacción y las que nos habían colado los compañeros que habían preferido quedarse en casa a estudiar. No perdimos mucho tiempo en ello (Total, si no va a ser. Total, si es imposible) y enfilamos el Paseo de los Machado buscando entre las casetas y sorteando los charcos. Recuerdo que estaba de un humor de perros, porque no sabía qué hacía allí cuando ya estaba casi decidida en dejarme la carrera y pasarme a Filología Inglesa. Chusi, que me veía barruntar y que también estaba en la cuerda floja, murmuraba:

-Inma, es la mejor entrevistadora de España. Como nos pegue un corte me echo a llorar.

-Sí, señora. Eso o echar a correr, que es más digno.

Ya había conseguido el Nacional de Periodismo y allí la vimos, bastante tranquila, en uno de los puestos del fondo. Nos benefició que todavía era bastante pronto y que el mal tiempo había retrasado las visitas de los lectores.


Le entregué el libro sudado que ahora tengo en casa y “Te trataré como una reina”. Al cogerlo para la firma dijo: “Huye si alguna vez un hombre te dice algo parecido”. Me entró una risa nerviosa (¡Pues empezamos bien!) y ocurrió lo inesperado, porque nos invitó a hablar con ella DENTRO de la caseta. Pasamos la mañana sentadas cada una a su lado, desgranando una conversación, que no una entrevista, hecha a ratos, rara y espontánea, porque nos olvidamos por completo de los papelotes; aunque ella nos iba atendiendo entre firma y firma de los lectores: comentaba aspectos de su vida; qué le parecía la feria; qué pensaba de los otros escritores que estaban esa mañana por allí – Antonio Gala entre otros-y tuvimos que parar la grabadora unas cuantas veces.

Recuerdo que la felicidad me inundaba, que era plenamente consciente de lo que estaba sucediendo y que pensaba: “¡madre!, cuándo lo cuente en casa…” Veía a Chusi sonriendo de oreja a oreja, y otras cosas que no tienen nada que ver con la charla: los pendientes que le he visto en más de una contraportada; su olor y sobre todo, por encima de todo, las manifestaciones de respeto y de cariño que desprendía la gente que se fue arremolinando poco a poco, haciendo cola:


-Rosa, unas palabras para mi hijo, que te sigue desde el principio.

-Rosa, mi madre está en cama hospitalizada. Le haría mucha ilusión…

-Rosa, una foto, por favor.

¡¡Una foto!! Entonces no había cámaras digitales, pero es que ni a una ni a otra se nos ocurrió coger las de carrete. Total, si no va a ser. Total, si es imposible.

Así que sólo tengo los recuerdos que ahora mismo estoy poniendo por escrito. Eso y la cinta grabada que no he vuelto a escuchar; una porque no quiero morirme de la vergüenza. Dos, porque no quiero que se me altere la imagen mental que tengo de aquel día. Antes de marcharnos, nos dio un consejo: “Haced prácticas u os comeréis el título” y se despidió de nosotras diciendo: “No lo habéis hecho mal y esta manera de lanzarse no lo hace cualquiera”.


Así que lo imposible, sucedió. Chusi y yo estuvimos insoportables un mes entero, sintiéndonos las súper-perihostias. Explicándole a quién nos quería escuchar y a quién no también nuestra gran hazaña.

Lo más importante del precioso rato que pasamos con ella fue que involuntariamente, nos convenció de que siguiésemos adelante, de que no arrojásemos la toalla, de que trabajar en comunicación era un camino precioso y de que apostásemos por la sorpresa porque en el fondo nunca se sabe... Fue la primera vez que sentí el efecto que las palabras provoca en los demás. Eso no lo aprendí en los libros y mucho menos en la Universidad: lo hizo ella involuntariamente en aquella mañana de sábado, enseñándome desde la barrera lo que pueden sentir los demás al leer algo bien escrito. Recondujo en unas horas mi carrera y me olvidé de la filología. Por eso, me da igual que escriba un best seller, una recopilación de artículos o un libro infantil. Soy fan entregada total. Siempre he dicho que si se quema la casa, lo primero que salvaría serían sus libros. No soy objetiva, ni quiero serlo.

-N, ya me he vuelto a liar y la estantería sigue hecha un desastre. A ti también te estoy eternamente agradecida por ser, por estar.
















martes, 22 de mayo de 2012